MI BLOG DE COCINA

jueves, 21 de abril de 2016

CUENTOS NO TAN INFANTILES


Hola:

Hoy he leído una noticia que me ha llamado la atención: “La Asociación Nacional del Rifle reescribe cuentos clásicos infantiles para glosar las virtudes de ir armado”. Por lo visto ya han “reescrito” los cuentos clásicos de CAPERUCITA ROJA y HANSEL & GRETEL y ahora se proponen reescribir LOS TRES CERDITOS.  Todo para convencer a los niños de las virtudes de conocer y amar las armas.

Este tema me recuerda enormemente a los CUENTOS POLITÍCAMENTE CORRECTOS del escritor James Finn Garner (que os recomiendo encarecidamente leer) en el que, en la respuesta de Caperucita al lobo, la primera vez que se encuentran en el bosque y cuando el lobo le pregunta algo así como ¿Como va una niña sola por ese peligroso lugar?, Caperucita le responde “Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social”.

El uso de los cuentos infantiles, que no olvidemos fueron escritos en un contexto social concreto, para adoctrinar a los niños me repugna enormemente. Y también me revuelven las tripas el hecho de querer cambiar esos cuentos para convertirlos en algo “politicamente correcto”. Y ya que estamos, me sale bilis por la boca cuando oigo peticiones de cambio del diccionario para adaptarlo a los histerismos anti-sexistas que estamos viviendo últimamente.

Ya sabemos que el lenguaje no es neutro, pero no veo ningún insulto sexista en el uso de masculino como “genérico” ni veo ninguna necesidad en usar el “Vascos y Vascas” (cosa que en mi tierra se ha convertido en un mantra), ni el inventarse palabras como “miembras” (como hizo una ministra hace algún tiempo).

¡Y que decir de la publicidad!. Tengo un amigo que se dedica a hacer anuncios para TV y me cuenta que pierden mucho tiempo intentando que el anuncio en cuestión “pase por la censura” del extremismo feminista.  Una vez, en una campaña de promoción de “bikinis” se las vieron y desearon para que el anuncio no diera una imagen de mujer-objeto ¡Hay que joderse!. Yo no me ofendo cuando veo que todos los anuncios de crema de afeitar siempre son protagonizados por hombres (con el torso desnudo y macizos, debo decir).

Y eso que vivimos en uno de los pocos países del mundo en el que la mujer, cuando se casa, no pierde su apellido. Digáselo Ud. a una americana, una finlandesa, una danesa o una holandesa, por ejemplo.

En este país tenemos cosas más importantes de que preocuparnos y la verdad, los extremismos fundamentalistas me parecen estúpidos y fuera de lugar.

Un abrazo “anti-censura”,


Esteban


5 comentarios:

Lourdes dijo...

Uff, sí, totalmente de acuerdo, Esteban.
A los críos ya no se les puede enseñar que el príncipe tiene que salvar a la princesa porque es una criaturica débil. Pero joé, tampoco se les puede enseñar que las armas son tan necesarias como el comer.
Yo alucino. Y sí, sí, tb alucino con lo de "compañeros y compañeras, granadinos y granadinas, miembros y miembras". Echa p'atrás, vaya.

Un beso!!

Ramses dijo...

Por eso yo, como "represalio", en lugar de darme duchas me doy "duchos" y me tomo "jarros" de "cervezo" en lugar de jarras de cerveza.

¡¡Hala, que se j...!!!

Esteban dijo...

Lou:
A los niños habría que enseñarles los cuentos originales indicándoles cual es su contexto y ya está. Pervertir el idioma al servicio de no se que intereses por muy idealistas que sean me parece un estupidez.
Un abrazo,
Esteban

Esteban dijo...

¡¡¡Hala que se "jodon"!!! je je je
Gracias por comentar, Ramses...
Un abrazo,
Esteban

José Miguel Ibañez dijo...

Pues si.......repugnante!!
Os recomiendo que veáis el documental de Jon Sistiaga "Papi comprarme un kalashnikov" habla del amor que inculcan los padres americanos a sus hijos, por las armas..... Y de paso nos dan una pincelada de lo vivo que está el Cucus Clan......buen reportaje para ver, luego se extrañan que un joven coja un rifle de asalto, dos o tres pistolas etc y se líe a tiros en un colegio por que alguien le ha mirado mal..........para llorar.
Un abrazo Esteban.