MI BLOG DE COCINA

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jueves, 26 de noviembre de 2015

LA NUIT DE PARIS

Hola:

Había pensado empezar mi post con el título "¿ARDE PARIS?" pero hubiera sido demasiado evidente y manido así que lo he cambiado por otro que tampoco me gusta demasiado por poco original..... pero ¡Es que no siempre tiene uno su día poniendo títulos!.

Como veis, salvo si habéis leído, entre líneas, mi último post EL HOMBRECILLO ROJO, he dejado pasar unos días antes de tocar el tema de los atentados de París y del temor a nuevos atentados que se está viviendo en todo el mundo (especialmente ahora en Bélgica). Siempre me gusta dejar un poco de tiempo para meditar sobre ello, antes de escribir, y así poder darle un poco de perspectiva.

Lo primero que quiero decir es que estoy perplejo y confuso o, como suelo decir yo, ¡No entiendo nada!.  

-NO ENTIENDO como alguien puede matar a otro/s "a sangre fría" en aras de cualquier idea o religión.
-NO ENTIENDO como alguien puede inmolarse aun bajo la promesa de un Paraíso lleno de Huríes (Nota del Autor:  ¿Las mujeres que se inmolan tendrán "Hurios"?.. ¡Investigar el asunto!)
-NO ENTIENDO como y por qué un minúsculo grupo de personas (no nos engañemos que solo son unas decenas de miles) no ha sido "neutralizado" ya.
-NO ENTIENDO como hay todavía Imanes en ciertas Mezquitas que siguen incitando al odio sin que nadie intervenga (¿No tenemos suficientes servicios de inteligencia?).
-NO ENTIENDO como puede haber mujeres que se unan "a la causa" sabiendo que van a servir de "descanso del guerrero" (o sea de meras esclavas sexuales) o, en el mejor caso, como simples elementos reproductores para traer nuevos guerreros al mundo.

Como véis, hoy no os voy a servir de mucha ayuda (si es que alguna vez estos posts han servido para algo) pero... ¡Me gustaría comprender!.

He leído las razones históricas del problema, la creación de estados fallidos, los errores de occidente en sus relaciones con los países de religión musulmana, etc... pero ¡Sigo sin entender!.

¿Qué le he hecho yo, personalmente, a un señor que vive a miles de km. de distancia, con el que no he hablado ni me he cruzado nunca? ¿Por qué me quiere matar a mi? .......... Al fin y al cabo, yo podría haber estado en París ese día, celebrando con los compis de trabajo una despedida en la sala BATACLAN o tomando un café en una terraza en el barrio de SAINT DENIS.

Un abrazo "perplejo y dolorido"

Esteban


lunes, 1 de diciembre de 2014

NO ES MÁS QUE UN JUEGO

Hola:
 
Me repugnan muchas de las declaraciones, que he oído ayer, a raíz de la muerte violenta de un seguidor del Deportivo de La Coruña.
 
Los clubes de futbol, que notoriamente han alentado durante muchos años la creación y pervivencia de los llamados "grupos ultra", se lavan las manos, como Pilatos, entonando el "yo no he sido".
 
Quienes tienen que velar por nuestra seguridad, en cuyo poder se supone que obran todos los medios "de inteligencia" necesarios para ello, no sabían nada de la cita que iba a tener lugar.  Da miedo pensar que otras cosas se están cociendo sin que "nadie se entere de nada".
 
Los medios de comunicación, en vez de poner el énfasis en la propia muerte violenta y desgarradora, no hacían más que citar que el fallecido era un conocido miembro de la facción más dura de cierto grupo ultra de seguidores del "Depor".  ¿Está justificada su muerte por eso?. O es que en este país, donde incluso los delincuentes más crueles están protegidos por la ley, este señor (que yo no conozco haya llegado a cometer ningún delito) no tenía derecho a vivir.
 
No he entendido, ni entenderé nunca,  que alguien llegue a odiar a otra persona por pertenecer a un club de futbol diferente.
 
No he entendido, ni entenderé nunca, que endiosemos a unos jugadores de futbol, que lo único que hacen es correr detrás de una pelota.
 
Yo soy seguidor, aunque no socio, de un club de futbol y voy a ver los partidos, casi siempre, a un bar cercano a mi casa.  Si gana me alegro, si pierde me entristezco pero nunca me entra ganas de golpear a nadie por ser del otro equipo.
 
¡No entiendo nada!
 
Un abrazo "asqueado" y "entristecido",
 
Esteban

jueves, 25 de febrero de 2010

ENERGÚMENOS Y CIA.


Soy lo que se viene en llamar “un hombre tranquilo”. No creo que me haya pegado con alguien más de dos veces en mi vida y ambas de muy muy joven. Creo que la violencia nunca es el último recurso (solo lo es para los incompetentes, como decía uno de los personajes de Isaac Asimov en “La Fundación”) y siempre hay una forma de resolver los conflictos sin llegar a los palos y pedradas. Ante la pregunta de si sería capaz de matar por alguna razón solo puedo responder que para defender a mi familia, que es lo que realmente me importa en la vida. Por supuesto, ni dioses, ni banderas, ni ideas son, para mi, causas suficientes para ejercer la violencia.

No me considero un cobarde por ello. Cobarde es el que agacha la cabeza y se traga, sin protestar, la opresión. Yo, con las limitaciones de un ciudadano anónimo normal, me niego a “sufrir en silencio” las injusticias y grito tal alto, como puedo y sé, contra ellas. Como dijo hace mucho tiempo el mejicano Benito Juarez (parafraseado después por Doloes Ibarruri “La Pasionaria” y más tarde por “El Che” Guevara), soy de los que prefiero “morir de píe que vivir de rodillas”. Pero “morir de píe” no significa, necesariamente, hacerlo empuñando un arma.

Veo con enorme frustración como la violencia se ha instalado en nuestras vidas. No me refiero ahora a la violencia “con mayúsculas” (terrorismo, guerras….) sino a esa otra violencia que es mucho menos sangrienta pero, incluso, más bochornosa, a saber, la de los hinchas de futbol. Cuando alguien mata (o muere) por defender una idea, por lo menos tiene una apariencia de honorabilidad, sino objetiva si para “los suyos”. Pero cuando uno se lia a mamporros por que se ha pitado un penalti (por más que sea injusto) en contra de su equipo, ni siquiera tiene una apariencia de hacerlo por una “gran causa” sino que cae en el más espantoso de los ridículos

No hay más que mirar con detenimiento las imágenes de TV cuando narran algún incidente violencia en los campos. Si os fijáis en las caras de los que participan, veréis que todos ellos tienen los ojos inyectados en sangre, la cara deformada por un rictus animalesco,……. Se convierten en energúmenos descerebrados que mejor estarían encerrados en las jaulas de un parque zoológico que sueltos por la calle.

Lo curioso de estos energúmenos es que puede que, en su vida normal, sean personas perfectamente educadas de las que ayudan a las ancianitas a cruzar el paso de cebra y ceden el asiento a las embarazadas en los autobuses. ¡ Míedo me da pensar en ello ! ¿será que el vertiginoso movimiento del balón provoca en el espectador algún tipo de descarga de adrenalina que incita a la violencia? . Tema de estudio para los Sociologos, Psicologos y demás eruditos ……….

A mi me gusta el futbol, me gusta que gane mi equipo, veo los partidos importantes (no soy de los que se tragan todo lo que dan) y me alegro cuando gana, entristeciéndome cuando pierde pero, de ahí a pegarme con el vecino por un fuera de juego, va realmente un abismo.

Un abrazo “pacífico”,

jueves, 26 de febrero de 2009

A GOLPE DE FRUSTRACIÓN

Como dice la frasecilla popular “siempre que pasa igual sucede lo mismo”. Me pongo como una moto y empiezo a lanzar posts a ritmo de “uno al día” pero las obligaciones cotidianas, en forma de maldición bíblica, me impiden mantener la productividad literaria y tengo que volver a la cadencia de “un par de ellos a la semana” como mucho. Ahora que, como me toque la lotería este año, vais a tener que contratar más ancho de banda del ADSL porque no pienso dejar de escribir ni para dormir.
El titular de hoy parte de una noticia que ha salido en todas las cadenas de TV y en todos los periódicos pero que creo merece ser comentada: Me habéis destrozado mi casa y ahora yo os destrozo la vuestra . Al parecer, un vecino de Lazkao de 30 años de edad, que vio su casa destrozada por la bomba que ETA puso el día 23/2 en la “Casa del Pueblo” de la localidad, tomó por la calle de en medio, o lo que es lo mismo tomó su maza, y se lió a porrazos con la Herriko Taberna con un saldo de 1 aparato de televisión, los cristales y un dispensador de cerveza “heridos de diversa consideración”.
Supongo que todos lo sabéis pero, para beneficio de los lectores “no españoles” (o debiera decir “no castellanos”…. ¡que ya me hago un lío después del último post!), una “Herrriko Taberna” es un local que actúa como sede de los grupos abertzales (independentistas vascos) de una localidad. Lo mismo ocurre con un “Batzoki” que sería el lugar de reunión de los militantes del PNV (Partido Nacionalista Vasco), o con una “Casa del Pueblo” donde se reunirían los simpatizantes del PSOE-PSE (Partido Socialista). Todos ellos actúan, a la vez, como sedes de los partidos y como lugares de reunión de sus simpatizantes y, habitualmente, también son lugares donde se puede beber y comer, lo que supongo ayuda a financiar las actividades de los partidos.
El chico (y que me perdone la confianza pero, por su edad y la mía, creo que le puedo llamar así) actuó sin duda guiado por la frustración de haberlo perdido todo, cuando había puesto tanta ilusión para tenerlo. La frustración lleva a la incomprensión, la incomprensión lleva al odio y el odio lleva a la venganza en una cadena en la que, desgraciadamente, mi pueblo es un experto. A veces pienso que vivo inmerso en una especie de “vendetta siciliana”, en la que la protagonista en vez de llamarse Guiseppina se llamara Iratxe y las escopetas de cañones recortados son sustituidas por cartuchos de “goma-2″. Por cierto, si conocéis un poco de la situación de País Vasco, os podéis imaginar que los primeros carteles acusándole de “fascista” ya han aparecido pegados en las calles del pueblo.
Ya sabéis que he clamado muchas veces en estas mismas páginas en contra del “ojo por ojo”. Conocéis, también por lo que he escrito, que “la violencia” y yo no somos muy compatibles. He escuchado los argumentos de quienes alaban la valentía de este chico diciendo aquello de que “si todos hiciéramos lo mismo y nos enfrentáramos a ellos se acabaría esta situación”. Creedme cuando os digo que, mi condición humana, me empuja a simpatizar con esta postura como simpatizo con el protagonista de la historia de hoy. Sin embargo, si todos hiciéramos lo mismo, nuestras ciudades y pueblos se convertirían en una especie de remedo del “Far West”, tendríamos que poner carteles debajo de los indicadores con la leyenda “No Law City” y vestir prendas holgadas que permitieran que nuestros cinturones-canana cupieran adecuadamente. Nuestra valentía quedaría a salvo pero nuestra dignidad acabaría irremediablemente en un muladar.
Yo, sin renegar para nada de las medidas coercitivas que nuestras leyes democráticas permiten, sigo siendo de los ingenuos (cada vez quedamos menos) que piensa que la palabra debe ser el arma y que la fuerza de la razón debe primar sobre la razón de la fuerza.
Sigo simpatizando con este chico de 30 años de Lazkao pero, sinceramente, creo que éste no es el camino.
Un abrazo “preocupado”,
Esteban

miércoles, 18 de febrero de 2009

QUE FRÁGIL ES LA MEMORIA


Después del último post que ¿quién lo iba a decir? Levantó una tormenta “de aquí te espero” había pensado hacer algo fresquito y relajante. Lo que pasa es que, como suelo decir a menudo, la realidad es muy terca y toma sus propias decisiones sin contar para nada contigo. No me queda más remedio que escribir sobre un tema horrible pero, no os preocupéis los sensibles de corazón, que intentaré ahorraros los detalles más escabrosos. El objetivo del post de hoy no es, pues, levantar polémica (ya que creo que todos estaréis de acuerdo) sino remover las conciencias y avivar las memorias.
El titular de hoy es: El tardío perdón del torturador y hace referencia al juicio que se está llevando a cabo contra Kaing Guek Eav (alias ‘Duch’), tristemente conocido director de la prisión de Tuol Sleng en la que murieron entre 15.000 y 20.000 personas, torturadas y ejecutadas, bajo el régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, entre 1975 y 1979. En ese período, se calcula, que fueron ejecutadas en este país unos 2 millones de personas (lo que representaba, aproximadamente, una cuarta parte de su población). Kaing Guek Eav, por lo visto, ha pedido perdón a sus víctimas durante el juicio.
El genocidio camboyano fue, sin duda para mi, el mayor que se ha producido en la historia de la humanidad. No digo esto por el número de víctimas (seguramente los nazis mataron a más gente), tampoco por la fría estadística porcentual (dejaron al país prácticamente despoblado) sino por la crueldad extrema de las muertes, que siempre o casi siempre eran posteriores a una cruel tortura. En comparación con los Jemeres Rojos, los Nazis casi parecen meros técnicos de laboratorio con su obsesión por la eficiencia, incluso, en las cámaras de gas.
Todos los genocidios son absolutamente execrables y todos merecen igual juicio pero, en este caso, si es posible añadir agravantes, la extrema irracionalidad de las ejecuciones, los cadáveres tirados sin ton ni son en medio de los arrozales (sin siquiera ser cubiertos por una capa de tierra), el ensañamiento, cruel hasta el límite, con los que luego iban a morir, hacen pensar en “alimañas” más que en seres humanos. Hoy, al ver las imágenes en las televisiones y los periódicos, he vuelvo a recordar como si de una pesadilla se tratara, la primera vez que las vi. Era entonces muy joven pero se me quedaron grabados “a fuego” en el cerebro los cráneos tirados “de cualquier manera” en mitad de los campos. Ese desorden hacia, si cabe, más horrible el escenario de la muerte.
El mayor responsable de estas barbaridades, Pol Pot, al fallecer se libró del juicio humano para pasar, es de suponer, al juicio divino. No es que dude de la justicia de Díos (aun no estando muy seguro de cual es la “jurisdicción divina” que le tocaba a este señor) pero me hubiera gustado verle sentando en el banquillo, enfrentado cara a cara a los pocos supervivientes de su barbarie. Ahora ya no podrá ser, ¡una pena!.
¿Cuántos de vosotros os acordabais de estos hechos? ¿Cuántos de vosotros, siquiera, sabíais que habían ocurrido?. Yo, tengo que reconocerlo, los había olvidado hace tiempo, como aquel que olvida el horror para no tener que revivirlo. ¡Qué frágil es la memoria! ¿verdad?
Un abrazo “horrorizado”
Esteban