MI BLOG DE COCINA

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jueves, 10 de marzo de 2016

LES VA LA BARRA

Hola:

Si alguien ha entrado en este post solo porque ha pensado que tiene podría tener temática sexual o alguna connotación machista, ya puede dejar de leer porque la cosa no va por ahí.

Ayer, hablando con los camareros de mi bar “de cabecera”, salió el tema de conversación de lo que tienen que aguantar esos sufridos trabajadores del alcohol, los refrescos y los pinchos.

Doy fé, porque lo he visto con estos ojitos que se tiene que comer la tierra, que hay clientes que se piensan que, por el hecho de pagar una consumición, tienen derecho a todo, incluida la falta de respeto a los que les están sirviendo su vinito.  Y no hablemos ya de los que, sin ningún pudor y lejos de hacer una broma simpática, hacen chistes intolerables, insinuaciones directas o con “doble-sentido” y tratan con descaro a las “camareras”…… ¡Qué eso también lo he visto!.

Los profesionales están acostumbrados y obligados a manejar estas situaciones, tragándose sus respuestas poniendo una sonrisa de circunstancias, dejando correr lo que, dicho al otro lado de la barra, sería un insulto intolerable y seguramente provocaría una respuesta airada o un altercado.

Yo soy de “ofensa fácil”, o sea, que las faltas de respeto me afectan mucho y reconozco que no las tolero con facilidad.  No soy un matón de barrio, ni creo haberme peleado nunca (o por lo menos no en los últimos 30 años) pero os aseguro que mi lengua es bastante afilada y, a insulto de cuchillo de desayuno respondo con espada tizona, así que valoro en mucho su capacidad de aguante.

Además, los que yo conozco, son hábiles en la conversación, discretos cuando hace falta y también, cuando ven que te hace falta, saben sacarte esa sonrisa que te alegra un día aciago.

Va por ellos, en fin, este post.

Un abrazo “cariñoso”,


Esteban


martes, 23 de febrero de 2016

PAX ESTEBANORUM


Hola:

Hoy me siento deprimido.  Ayer tuve “un mal día”. Esta noche no he hecho más que darle vueltas a la cabeza sobre mis valores y me ha costado mucho llegar a una conclusión. Me explico.

Yo me considero un hombre “de paz”, que intento respetar a todo el mundo. Es improbable que yo levante la voz, es muy difícil verme soltar un exabrupto y más difícil todavía oír que salga un insulto de mis labios. Intento la negociación antes que el enfrentamiento y, en el enfrentamiento (si no queda otro remedio), utilizo siempre las reglas de cortesía. Prefiero convencer a vencer. No me considero un cobarde sino, simplemente, un hombre educado y razonable

No voy a contaros el caso pero, ayer, me di cuenta que los que más gritan, los que atacan sin piedad, los que insultan, los que faltan al respeto, los que ….. , acaban por ganar la partida.

He estado dudando entre seguir como estoy, viendo como pierdo batalla tras batalla o, por el contrario, replantearme mis valores e implantar lo que yo llamaría “la Pax Estebanorum”, que por similitud a la “Pax Romanorum”, sería algo así como derrotar al enemigo hasta su aniquilación total y después, dormir tranquilo, con el silencio de los cementerios.  ¡El poder es muy jodido! (y que se me perdone la expresión) porque te hace dudar de tus principios.

He dudado pero también he llegado a la conclusión de que cambiar mi forma de actuar sería darles una victoria fácil a los enemigos ya que, la renuncia a mis principios no significaría solo perder unas batallas, sino perder la propia guerra.

Así que, voy a seguir así, como yo soy, y como dijo Winston Churchill iré “de derrota en derrota hasta la victoria final”.

Un abrazo “reconciliado conmigo mismo”,


Esteban