MI BLOG DE COCINA

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martes, 12 de abril de 2016

ROBOTS EN LA COLA DEL INEM

Hola:

Releyendo una web de noticias curiosas en busca de “la inspiración perdida” (sequía de ideas de blogger, que por lo que yo sé, nos pasa a todos de vez en cuando), he descubierto una que da mucho jugo: “Despiden a robots camareros en China por su bajo rendimiento”.

Al parecer, un restaurante de la ciudad de Cantón había “contratado” a dos robots para servir las mesas pero se ve que no hacían bien su trabajo (salpicaban a los clientes, chocaban entre si, se equivocaban de mesa, se estropeaban a menudo,…).

Independientemente de que, los robots en cuestión serían “de saldo”, porque ahora hay bichos de esos que te planchan y doblan una camisa sin dejar marca, lo cierto es que esta noticia me ha hecho suspirar de satisfacción porque, el famoso miedo que tenemos todos a que la robótica desplace a la mano de obra humana y, por lo tanto, los niveles del paro aumenten (todavía más), parece estar todavía bastante lejos.

Además, ¿Realmente pensamos que un robot puede sustituir a un buen camarero?.  Los camareros, además de servir bebida y comida, tienen otras funciones (Me remito a mi post sobre este tema que se llamaba LES VA LA BARRA) que tienen mucho que ver con la psicología. ¿A quién le íbamos a contar nuestras penas mientras nos vamos sumergiendo en la niebla etílica? ¿Quién nos iba a decir aquello de “anda, vete para casa” cuando nos ven tristes?.

En fin, que los robots, si fueran como los de Isaac Asimov, no estarían nada mal pero me temo que ese tipo de máquinas solo existieron y existirán en la fecunda imaginación del famoso escritor.

Un abrazo “por la calidez humana”,


Esteban

jueves, 10 de marzo de 2016

LES VA LA BARRA

Hola:

Si alguien ha entrado en este post solo porque ha pensado que tiene podría tener temática sexual o alguna connotación machista, ya puede dejar de leer porque la cosa no va por ahí.

Ayer, hablando con los camareros de mi bar “de cabecera”, salió el tema de conversación de lo que tienen que aguantar esos sufridos trabajadores del alcohol, los refrescos y los pinchos.

Doy fé, porque lo he visto con estos ojitos que se tiene que comer la tierra, que hay clientes que se piensan que, por el hecho de pagar una consumición, tienen derecho a todo, incluida la falta de respeto a los que les están sirviendo su vinito.  Y no hablemos ya de los que, sin ningún pudor y lejos de hacer una broma simpática, hacen chistes intolerables, insinuaciones directas o con “doble-sentido” y tratan con descaro a las “camareras”…… ¡Qué eso también lo he visto!.

Los profesionales están acostumbrados y obligados a manejar estas situaciones, tragándose sus respuestas poniendo una sonrisa de circunstancias, dejando correr lo que, dicho al otro lado de la barra, sería un insulto intolerable y seguramente provocaría una respuesta airada o un altercado.

Yo soy de “ofensa fácil”, o sea, que las faltas de respeto me afectan mucho y reconozco que no las tolero con facilidad.  No soy un matón de barrio, ni creo haberme peleado nunca (o por lo menos no en los últimos 30 años) pero os aseguro que mi lengua es bastante afilada y, a insulto de cuchillo de desayuno respondo con espada tizona, así que valoro en mucho su capacidad de aguante.

Además, los que yo conozco, son hábiles en la conversación, discretos cuando hace falta y también, cuando ven que te hace falta, saben sacarte esa sonrisa que te alegra un día aciago.

Va por ellos, en fin, este post.

Un abrazo “cariñoso”,


Esteban