MI BLOG DE COCINA

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jueves, 31 de julio de 2014

LOS CUERNOS Y LOS VASCOS

Hola:
Hoy he empezado el día de una manera de lo más "agradable", con una avería en el motor del coche que me va a dejar la cartera temblando así que no os extrañaréis de que tenga "uno de esos días".
Y no os preocupéis que, a pesar del nombrecito que le he puesto a la entrada, no voy a meteros una chapa "taurina".  El titular en el que me he inspirado hoy es: "Los jóvenes vascos, los más fieles".  Por lo visto, la conocida frase de que "ligar en Euskadi es imposible" o, si lo preferís (aquí, que se me tapen los ojos los niños de menos de 16 años), la consabida broma de que "follar en Euskadi no es un pecado sino un milagro", tienen una base sólida.
Una conocida marca de preservativos ha realizado una encuesta, a nivel nacional, entre jóvenes de 18 a 35 años en la que se llega a la conclusión de que los jóvenes vascos están por debajo de la media española en el número de relaciones sexuales que mantienen. Aún así, la cifra que declaran (74 relaciones por año ó 1 cada 5 días) me parece falsa por lo elevada. No me extraña demasiado porque, si me hicieran la pregunta a mi, la cifra se hubiera aproximado claramente a 365 veces/año. ¡A ver si se cree alguien que iba a decir la verdad!. Pero os vais a quedar con las ganas de conocer la cifra real porque, no quiero que nadie se sienta disminuido y se muera de envidia.
Una de las cosas que más me ha sorprendido es que los vascos somos los menos infieles del Estado. "Solo" un 14,3% ha reconocido haber engañado a sus parejas (en contraposición con Navarra, por ejemplo, en el que la cifra es de un 34%).  También es cierto que, en esta encuesta (que reconozco no he analizado directamente sino a través de un artículo de prensa), solo se menciona el número de "cuernos" pero no el tamaño de la cornamenta y, en este tema, el tamaño si importa. No es lo mismo, pegársela a tu pareja 5 veces que 1 sola vez pero con cinco .... digo yo. 
Y aquí me queda la duda de si realmente somos mas fieles por nuestro carácter o porque la dificultad de ligar en esta tierra es tan grande que, simplemente, la estadística está sesgada por la falta de oportunidades.
Para terminar, no me puedo resistir a citar a Manolo Escobar que, en una de sus canciones más famosas, ya decía ".... lo que pasa es que los cuernos, cuanto más lejos mejor".
Un abrazo "fidelísimo",
Esteban

lunes, 19 de abril de 2010

ME HAN ROBADO EL MES DE ABRIL


Despúes de mucho cavilar, he llegado a la conclusión de que los calendarios son seres vivos. Seres vivos cuyos movimientos se ejecutan a una velocidad inferior al umbral de percepción humana pero que efectivamente, se mueven. Sus hojas, como las hojas de los árboles, caen sin que nos demos cuenta de manera que en un segundo están allí y cuando volvemos a mirar ya han desaparecido.

Se cayó la hoja de Enero y ni me enteré, se cayó la hoja de Febrero sin que nadie me avisara, se cayó la hoja de Marzo “a traición” y ahora está a punto de caer la hoja de Abril y me temo que tampoco lo veré a pesar de que no le quito el ojo al calendario. Así que, parafraseando a Joaquin Sabina, no me queda más remedio que preguntar ¿Quién me ha robado el mes de Abril?.

No me cabe duda de que Einstein tenía razón al afirmar que el tiempo no es un absoluto. Yo tengo la prueba en mi propia percepción. Aun recuerdo cuando las semanas anteriores a las vacaciones se me hacían eternas o cuando esperaba impaciente a que llegaran (¡cuán larga se hacía la espera!) los “Reyes Magos”. Ahora, sin embargo, se me escurren los días y las semanas entre las manos sin que sea capaz de detenerlos como si de un puñado de arena se tratara.

El tiempo no ha debido cambiar en estos años. Supongo que las horas tendrán el mismo número de minutos y la duración de 1 segundo será la misma que cuando tenía 15 años pero a mi me parece que todo ahora es más corto así que lo que ha cambiado ha sido mi propia percepción o, lo que es lo mismo, he cambiado yo mismo.

Desgraciadamente, este cambio de percepción es un sintoma inequívoco de que la edad de la juventud se va alejando dando paso a la de la madurez que también tiene sus alicientes ¡O eso quiero pensar!.

Un abrazo “angustiado”

viernes, 12 de febrero de 2010

PANDILLA DE ILETRADOS

Hola:

He descubierto, con harto dolor, que la energía vital proviene de dos fuentes diferentes, a saber, la que produce un organismo en plenitud de sus facultades y la que proviene de la rabia y la desesperación. Ambas tienen la facultad de permitir afrontar la lucha diaria pero cada una de ellas lo hace de una manera distinta y con consecuencias diferentes. Mientras que la energía “sana”, cuando se consume, deja un cansancio natural que se corrige con un simple descanso reparador, la otra deja el cuerpo tan vacío como un globo desinchado, flácido, informe, arrugado, como si de un saco de piel se tratara. A veces te miras al espejo y piensas que lo que ves es mentira, que no es más que una cáscara vacía que se mantiene erguida solo porque unas invisibles varillas de hierro sostienen al monigote en píe.


Supongo que a nadie de le escapa que yo tengo “uno de esos días” en los que el levantarse de la cama supone un esfuerzo heróico y en los que necesitas una causa justa para poder sacar de las entrañas toda la rabia que te permita seguir adelante. O sea, y de ahí la introducción anterior, hoy necesitaba de la “energía rabiosa” para poder enfrentarme a un día normal. 


No me ha costado mucho encontrar algo contra lo que cargar toda mi ira. Solamente he necesitado una breve mirada a los diarios para darme cuenta de que “casus belli” no faltan entre las noticias. Sin embargo, hoy quiero sacar a la palestra un tema que no es noticia de última hora (ni siquiera de primero hora por lo que he visto) y no es otro que la falta de cultura en nuestros jóvenes.


Ayer, haciendo zapping, ví uno de esos programas de TV en los que entrevistan a gente por la calle y les hacen preguntas simples que (supongo que escogen los casos más risibles) los encuestados no saben contestar o responden con verdaderas burradas. Yo había hecho este mismo experimento varias veces (con identico resultado) por lo que puedo dar fé que lo que sale en la pantalla es siginificativo del nivel educativo de la población joven en este país. A respuestas como que “la guerra civil española comenzó en 1978″, que “los Reyes Catolicos eran Leticia y Felipe”, que “el primer presidente de la democracia fue Felipe Martinez” o que “Franco fue un rey que mandó despues de los Reyes Católicos” no me queda más que echarme a llorar y decir aquello de ¡Díos mío! ¿Qué va a ser de nosotros?.


Ya me imagino las respuestas que va a recibir este post. Casi puedo adelantar los argumentos diciéndome que estoy generalizando y de que “no toda la juventud es así”. Preveo, también, que más de uno pensará aquello de “ya está este carrozón clamado contra la juventud”. Que nadie se ofenda pero no me importa. No clamo contra la juventud porque ellos no tienen la culpa de que a nuestros políticos, por ignorancia o por una “progresía mal entendida” (lo cual es incluso peor), les importe un rábano que las nuevas generaciones no tengan ni pajolera idea de nuestra historia reciente. El título del post no estaba referido a los jóvenes, sino a los que van a conseguir, por culpa de su ineptitud, que el pueblo se convierta en una masa de borregos ¿o es eso lo que quieren?.


De todos modos, a ellos a los que critico, debo también darles las gracias. Gracias por conseguir que todavía sea capaz de sentir ira, de seguir teniendo ganas de gritar, de sentir que debo clamar contra la maldad y la estupidez, en fin, gracias por darme razones para “seguir vivo”.

Un abrazo “vivificante”,

Esteban


domingo, 31 de mayo de 2009

FELICIDAD EN UNA BOTELLA

 
Estaba profundamente preocupado por la situación de Montse pero, como uno es muy respetuoso con la privacidad de los demás, no quise escribir un post sobre ello. Ahora, después de que su hijo Axel nos ha informado mediante un “comunicado” (hay que ver, estos famosos, que hacen comunicados de prensa y todo… ¡que envidia!) y que Montse ha vuelto con renovado ímpetu (no hay mas que ver “la cera” que ha dado en su comentario a mi último post) quiero decir que me alegro enormemente de que se encuentre mejor.
El tema de hoy, que no tiene nada que ver con Montse ¡faltaría más!, me ha sido inspirado por un artículo aparecido en la prensa local sobre unas quejas vecinales a causa de las molestias producidas por El Botellón en una zona de la ciudad. Como veis, hoy toca tema inédito en mi blog y casi podría asegurar que profundamente polémico pero ¿quién dijo miedo?.
Una de las pruebas más fehacientes de que me estoy haciendo mayor (madurito “de buen ver” por supuesto) es que cada vez entiendo menos a los más jóvenes. He estado haciendo examen de conciencia que me ha llevado a repasar algunos de mis post anteriores y he visto que, cuando trato temas que afectan a la adolescencia o a la juventud, se percibe casi siempre un poso de desconfianza y de falta de entendimiento. Sabéis que he clamado contra “el hedonismo” imperante, he criticado el vacío ideológico, he denostado el desprecio absoluto a las formas en el trato y, por último, me he asustado con su desconocimiento y desinterés por nuestra historia más reciente. No es, creedme que lo digo después de haber pensado mucho en ello, ningún tipo de “jovenfobia” (es que no he encontrado ninguna palabra que defina esta “imaginaria enfermedad”) ni hay ningún afán de revancha motivado por la sensación de pérdida o la nostalgia. Percibo, además, que estoy cometiendo una injusticia por el uso constante de una generalización tal vez infundada. Pero, es que lo siento así y así lo escribo, tal como me sale, sin pensarlo.
Me he extendido demasiado en los prolegómenos y ahora me queda poco espacio para explicar mi tesis. No entiendo el fenómeno del botellón. No entiendo que la gente se junte (pero no se revuelva) con el único objeto de emborracharse. Yo recuerdo los tiempos en que nos emborrachábamos, en cuadrilla, pero todo tenía un fin. Bebíamos para infundirnos valor para abordar a las chicas, para ser más locuaces, para cantar perdiendo la vergüenza, para ritualizar nuestro paso a la edad adulta,…. Ahora, con el botellón, por lo que he podido ver y oír, el único objetivo es perder la conciencia, cuanto más rápido mejor.
He oído toda clase de explicaciones-excusas, a saber, el precio de las bebidas alcoholicas, el prcio de entrada a los locales de diversión, el famoso “se conoce gente”. No me vale ninguno pero, menos que ninguno, este último. ¿Habéis observado que en un botellón los grupos no se juntan entre si?. Al final, cada grupo hace su botellón por separado y, da la impresión que solo se reunen para una especia de “autoprotección” que garantice la impunidad. Por cierto, no he hablado (y debiera) de las molestias que producen a los vecinos que tienen la desgracia de tener un botellón cerca. Ruido, suciedad, destrozos, en fin, para volverse loco.
Estoy seguro que mis comentaristas, de los que siempre espero una respuesta que me ilumine y que muy a menudo consiguen atenuar o incluso modificar mis convicciones, sean capaces de explicarme lo que considero inexplicable. Aunque, de verdad, esta vez lo tienen bastante difícil.
Un abrazo “perplejo”,
Esteban

martes, 14 de octubre de 2008

A LAS FALDAS DE MAMA

Hoy había alguna que otra noticia “truculenta” que contar pero me he levantado ¡vaya por Díos! de buen humor así que lo dejaré para otro día (no vaya a ser que me encabrite desde tan temprano).
La noticia va sobre los jovenes, esos eternos incomprendidos, que por lo visto, cada vez se independizan mas tarde. El titular de hoy reza: “Los jóvenes vascos no se van de casa”. Según leo en el interior, en el Pais Vasco (y al parecer la tendencia es más o menos similar en el resto del Estado), dos terceras partes de los jóvenes con menos de 30 años siguen viviendo con sus padres.
Esta es la típica noticia que permite, sin tener ningún rubor, ponerse en las dos posiciones contrarias a la vez:
¡ Ya te digo yo !. El problema es que los jóvenes de hoy no están acostumbrados a pasar penalidades y no se van de casa hasta que “lo tienen todo hecho”. En mis tiempos, cuando yo me casé, estuvimos 5 años comiendo pipas en el parque ya que nos casamos “con lo puesto” y teniamos que ahorrar para comprar los muebles. Además, no hay más que verlo, los jovenes de hoy no se privan de nada. Por cierto, no hay nadie planche los cuellos de las camisas como su mamá.
¡ No me extraña !. Con los precios de los pisos, la precariedad laboral, las dificultades para conseguir un crédito bancario, etc. no hay quien piense en independendizarse. Antes lo teniamos más fácil porque había trabajo de sobra y, entre la oficina y “la chapuza de la tarde”, podías salir adelante.
¿A qué leídos por separado ambos argumentos son plausibles?. No quisiera “pontificar” pero esto mismo pasa en casi todos los aspectos de la realidad. Nada es blanco ni negro sino que todo tiene la posibilidad de ser interpretado desde varias perspectivas. ¡¡ Y es sanísimo hacer ese ejercicio de inteligencia que supone adoptar ambas posturas !!.
En el caso que nos ocupa, a mi entender, ambos argumentos son ciertos. Los jóvenes de hoy en día, hijos de un período de bonanza económica, con padres que pasaron penalidades y que no han querido que sus hijos pasan por la misma situación y les han dado todo en exceso, han perdido la capacidad de arriesgar y soportan mal las penalidades. Pero también es cierto que lo tienen bastante más dificil que nosotros, tanto por las condiciones objetivas (falta de crédito, precios de la vivienda,…) como por las condiciones subjetivas (nuestra sociedad no valora el sacrificio sino el “hedonismo“).
Hoy no voy a hacer ninguna recomendación. Solo voy a hacer una reflexión. No me gustan mucho los jovenes de hoy en día. No responden a mi imagen de lo que “se debe ser” aunque, no se si la causa de ésta mi percepción, esta en que, en el fondo, ¡ me gustaría volver a ser joven !
Un abrazo adolescente,
Esteban
Nota del autor: ¡ Que conste que, en artículo, he usado lo que se llama una “licencia literaria o poética” ya que yo, realmente, soy muy joven, muy joven, muy joven….. buaaaa!