MI BLOG DE COCINA

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domingo, 15 de marzo de 2009

¿POR DONDE MUERE EL PEZ?


Hoy toca un breve post solo para desmentir a los que hayan pensado que hoy me iba a esconder a “capear el temporal” hasta que lleguen tiempos mejores. No es una de mis virtudes la prudencia ni uno de mis defectos la cobardía, así que “a escribir y a aguantar el chaparrón” que para eso soy un blogger de vocación.

Ayer decía que hoy iba a tocar un “post futbolero” si, como esperaba, mi equipo “se comía a los merengues” en una clara y poco original referencia al partido de balonpié que se iba a celebrar a las 22:00, en La Catedral, entre el Athletic de Bilbao y el Real Madrid. No hubo empacho de merengue pero, si que hubo, “pucherazo” descarado que reconocen hasta los más fanáticos hinchas del Real Madrid. El titular que resume el partido es: El colegiado allana el camino hacia la victoria a los de Juande Ramos con una polémica actuación que resulta determinante para que los bilbaínos se queden sin sumar nada positivo (Mundo Deportivo).

El árbitro, Sr. Muñiz Fernandez, no fue un mediador intrascendente en este partido hasta el punto que me hace dudar de que realmente sus errores no fueran premeditados. Si a eso añadimos que el Sr. Casillas, a la sazón portero del club blanco, ha equivocado la carrera y debiera haberse dedicado al teatro y que los jugadores del Athletic están más sobrados de redaños que de calidad técnica, tenemos el resultado del partido que tenemos, a saber, 5 goles a 2 a favor de los merengues.

“Por la boca muere el pez” dice el castellano refrán y, lo mismo que Del Nido se tuvo que tragar sus palabras del otro día (en las que decía que se iba a comer el león de la cabeza a la cola), yo me tengo que tragar las mías sobre “comerme el merengue”. Como uno es un caballero a la vieja usanza, lo reconoce y se las traga con una buena dosis de Omeprazol.

Sin embargo, si la justicia deja de ser ciega y mira solo hacia un lado, si el pescador juega con ventaja y además de una caña, lleva consigo un kalashnikov, la lucha entre el pescador y el pez deja de ser un deporte para convertirse en una escabechina en la que no hay ningún honor.

Perdonadme los madridistas que recurra a la tópica y típica frasecita pero ¡así gana el Madrid!.

Un abrazo “asqueado”,

Esteban

sábado, 7 de marzo de 2009

EL RUGIDO DEL LEÓN


Hoy es uno de esos días en los que mi corazón me pide que escriba sobre un tema y lo voy a hacer, a pesar de saber que habrá mucha gente a la que no le interese “nada de nada” y habrá otros muchos a los cuales “les toque los pelendengues”. En fin, la confianza que tengo en mis comentaristas me anima a pensar que, a pesar de todo, “no me van a abandonar” (¿por qué será que he pensado en una famosa marca de desodorante?).

Por el titular del post, muchos de vosotros habréis pensado, que me iba a referir a la victoria del Athletic Club sobre el Sevilla, por un contundente 3-0, que le dio la clasificación para la final de la “Copa del Rey”. Pues esos “muchos de vosotros” habréis, casi casi, acertado ya que, esta noticia, me va a dar píe para hablar de dos temas que no había tocado hasta ahora pero que tienen mucho que ver, a saber, “los extranjeros en el futbol” y “el papel de los equipos de futbol como símbolos”.

Sobre el primer tema me voy a posicionar de inmediato (que luego me dicen mis críticos que “no me mojo”) y declaro solemnemente que soy un partidario a ultranza de la política del Athletic de no fichar extranjeros y jugar, preferentemente, con gente de la tierra o bien con jugadores formados en la cantera del club (aunque sean de provincias limítrofes). Muchos piensan que esta política puede tener tintes nacionalistas o incluso que está teñida de un cierto racismo. Nada más lejos de la realidad. Esta filosofía, que no creais que no plantea debate entre los propios seguidores, se basa en la convicción de que ganar es más bello y más límpio cuando lo haces con tu gente, a golpe de esfuerzo, y no con un abultado talonario. ¿Cuanta gente de Sevilla, o incluso andaluces, había el otro día sobre el campo?. Yo os lo voy a decir ¡muy pocos!. ¿Era pues, el Sevilla, un equipo representativo de la ciudad de la que toma su nombre?. Yo no lo creo. Creo que era representativo de una sociedad anónima que tomaba prestado el nombre de la ciudad, en la que tenía su sede, pero que poco o nada tenía que ver con ella.

Y aquí entra el segundo tema. Todavía me acuerdo de la famosa frase que decía “El Barcelona es más que un club” (no os cito, por verguenza y educación, el colofón que algunos añadían a esta frase pero os podéis imaginar que hacía referencia a esos locales donde chicas de vida alegre conceden sus favores). En Bilbao es donde, a mi parecer, la identificación de un club de futbol con una ciudad es más real. Bilbao transpira Athletic por todos sus poros. Todo bilbaíno se siente orgulloso de su Athletic, cuando gana y cuando pierde, entre otras cosas porque los jugadores son parte del pueblo y no se esconden (salvo honrosas excepciones) en sus chalets de lujo. Cualquiera puede ver a LLorente o a Etxeberria, dando un paseo por la calle Ldo. Poza, e incluso tomarse un pote con ellos (ellos “un mosto” que el Mister se puede enterar) en vez de, como pasa en otros sitios, simplemente entreverles saliendo de su Porsche de color rojo.

La emoción que me embargó despues de la victoria del Miércoles fue inmensa. Contra todo pronóstico, un equipo sin extranjeros, pasó por encima de un equipo plagado de figuras y cuyo presidente había declarado que se iba a comer el león hasta el rabo (creo que se fue a la cama castigado sin cenar). Aquí hay una lección que creo todos debemos aprender: cuando un grupo se tranforma en un equipo, que tiene una meta común y que siente que debe darlo todo por conseguir esa meta, se convierte en una fuerza incomensurable. En el caso que nos ocupa, esa fuerza, además, fue empujada por una aficción que rugía como si de un grupo de verdaderos leones se tratara, y creedme si os digo que así, es imposible doblegarla.

¡¡ Aupa Athletic !! ¡¡ Zu zara Nagusia !!

 Un abrazo “ilusionado”

 Esteban