MI BLOG DE COCINA

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martes, 31 de mayo de 2016

SOMOS "TONTOS DEL CULO"

Hola:

La noticia de hoy, que me ha pasado el inefable Txemi, tiene tintes de sainete de Arniches y, como veréis, demuestra que los españoles (o mejor dicho, nuestros gobiernos) somos “tontos de solemnidad” en lo que refiere a defender nuestros derechos cuando vamos a otros países. 

La noticia se titula “Inglaterra atropella a Patricia” y está obtenida de la edición digital del períodico “El Mundo”. 

Por lo visto, Patricia Torres, española, de profesión camarera, residente en Manchester, fue arrollada en un paso de cebra sufriendo múltiples y graves lesiones que requieren una importante rehabilitación y…… ¡la Seguridad Social británica le está haciendo "la cobra" y no le quiere pagar nada!.

Como sabéis, cuando se adquiere la residencia en otro país de la Comunidad Europea, se pierden los derechos de asistencia de la Seguridad Social española y, presumiblemente, tienes el derecho de ser atendido por la sanidad el país de residencia pero…. ¡He aquí la cuestión!.... los derechos en cada país son diferentes y resulta que Patricia, que en España hubiera tenido derecho a una rehabilitación gratuita, no lo tiene en Inglaterra.

Por el contrario, un inglés que venga a España goza de todos los privilegios y derechos de la sanidad española que, pese a todo, es una de las mejores del mundo.

O sea, que obligamos a nuestros jóvenes a emigrar para buscar trabajo y luego los dejamos tirados y , además, somos tan tontos (“tontos del culo”, como el título mi post) que les damos a los demás, lo que los demás nos niegan.  Y nuestro Gobierno…. ¡Tocándose las narices y hablando de Venezuela!.

Ya sabemos que los ingleses sean unos “Hijos de la gran…… Bretaña”, pero nuestro Gobierno no debiera permitir esto.

Un abrazo “muy cabreado”,


Esteban

martes, 5 de abril de 2016

UN TREN DE MUJERES

Hola:

Acabo de leer una noticia-post en El Correo que me ha preocupado por que denota una tendencia.

Por lo visto, en Alemania ya hay una compañía ferroviaria que ha reservado vagones “solo para mujeres”.  Ya había visto taxis “solo para mujeres “ (los famosos “taxis rosas” en el Reino Unido) y no me había gustado demasiado por lo que tiene de discriminación (positiva, negativa o neutra) pero esto de los trenes me parece que ha ido un poco lejos.

Ya sabéis, por mis post anteriores, que estoy en contra de la “Discriminación Positiva” (como de cualquier tipo de discriminación). No tenéis más que leer mi post llamado “¿DISCRIMINACIÓN? ¡NO GRACIAS!” para daros cuenta de mis argumentos pero es que, este caso concreto, me ha sublevado más que otros.

Tal como yo lo entiendo, el derecho a la movilidad es también un derecho fundamental¿Qué pasa si todas las plazas mixtas están ocupadas y no puedo viajar a pesar de haber sitio en el tren en los vagones “solo para mujeres”?  ¿Dónde quedan mis derechos?.

Por cierto, aplicando la misma filosofía, debiera haber “vagones solo para hombres”, “vagones solo para gays”, “vagones solo para lesbianas” o, perdonadme la ironía, ”vagones solo para calvos” ya que a mí me molesta mucho viajar con gente que tenga más pelo que yo.

Creo, sinceramente, “miembros y miembras” del colectivo que lee mis posts, que nos estamos pasando de la raya y que estamos cayendo en un sexismo pero "al reves".

Un abrazo “por la cordura”,


Esteban

viernes, 19 de septiembre de 2014

DERECHOS vs LIBERTADES

Hola:
 
El hacerse mayor debe tener alguna ventaja (no estoy yo hoy muy motivado para buscarla) pero también algunos inconvenientes. No me refiero a los achaques (que también) sino a la "perdida de punch" y a la tendencia a hacerte más conservador (no necesariamente en lo político) en tus opiniones sobre las cosas.  Debe ser verdad lo que dijo Winston Churchill, aquello de "Quién no es revolucionario a los 20 años es que no tiene corazón y el que lo sigue siendo a los 40 es que no tiene cabeza" .
 
Yo llevo escribiendo blogs bastantes años y, traidora hemeroteca, puedo ver la evolución (gracias a Dios, evolución y no "bandazo") que han sufrido mis opiniones durante este tiempo. También percibo que, antes, conseguía levantar polémica con mis posts y, ahora, a duras penas consigo que me lean y menos que me comenten.  Supongo que, con los años, me siento menos motivado para montar polémica, cosa que me encantaba entonces.
 
Ayer escribí un post ("A GOLPE DE CUBILETE") que, aunque glosaba una noticia aparentemente inocua (unos chavales jugando al parchís a las 3:00 de la mañana en un parque, lo que molestaba a los vecinos), realmente estaba hablando de temas tan profundos como "el respeto a los demás", "la educación", "la perdida de valores" o "el conflicto entre las libertades de unos y los derechos de los otros".
 
El caso es que recibí dos comentarios (con sus contra-réplicas por mi parte) y, ambos, estaban en contra de mi postura. Debo tener el cerebro anquilosado porque no soy capaz de entender que alguien defienda que el molestar a los demás es permisible y no debe ser sancionado
 
La convivencia funciona en base a un delicado equilibrio entre derechos y libertades, que son dos caras de la misma moneda. Ese equilibrio está fijado por las leyes que, si vivimos en un estado "Democrático y de Derecho", son leyes pactadas entre todos y que pueden, también, ser cambiadas por consenso de la mayoría.  Este equilibrio es muy precario porque, si el fiel de la balanza se inclina demasiado hacia las libertades, seguramente estaremos lesionado los derechos y si se inclina demasiado hacia los derechos correremos el riesgo de amordazar la libertad.  La juventud, como es su obligación, tiene tendencia a primar "la libertad" y la madurez suele fijarse más en "los derechos" .
 
Hay una frase muy manida que dice que "La libertad de uno acaba donde empieza la libertad del otro".  ¡Qué difícil es establecer esa frontera!.  En el caso del que hablaba ayer, por ejemplo, la libertad de unos jóvenes para divertirse debiera acabar en mi libertad para poder dormir después de un día de duro trabajo pero, por lo visto, ¡no todo el mundo lo ve como yo!. 
 
Hoy he escribo un post basándome en mi "libertad de expresión" pero, si os habéis fijado, ni he insultado ni he agredido verbalmente a nadie porque entiendo que mi libertad no debe ser excusa para pisotear el derecho a "pensar de otra manera" de otras personas ni tampoco su "derecho al honor".  Yo, así lo creo, tengo claros los límites pero .... ¡podría estar equivocado! .
 
Un abrazo "por la convivencia",
 
Esteban