MI BLOG DE COCINA

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jueves, 12 de mayo de 2016

LA PEDROCHE CONTRA LA ROCA

Hola:

Hoy toca una “Ecos de Sociedad” o … ¡algo más serio!.

Es una noticia que yo calificaría de “boba” (porque no están los tiempos para perder el ídem) pero que me ha hecho realmente gracia porque hila un poco con mi teoría de que estamos sacando las cosas de quicio.

La ínclita Cristina Pedroche (de la que no niego soy un fan acérrimo), en el programa “El Hormiguero” de Pablo Motos, declaró públicamente su amor a su marido David Muñoz (a la sazón propietario y chef del restaurante Diverxo premiado con 3 estrellas Michelin y…. del que no soy tan fan) de una manera muy elocuente. Entre otras cosas dijo (yo vi el programa) frases como “todo lo bueno que me pasa es gracias a él”

El caso es que Nuria Roca (de la que también era fan pero ya no tanto) escribe en un blog que se llama “Los Tacones de Olivia” en el que echa en cara a la Pedroche que ese tipo de frases fomentan un mensaje de “posesión” muy peligroso.

Si miramos con lupa todo lo que se dice ¡no podríamos ni hablar!. Por ejemplo, no podríamos decir a alguien “Te presento a mi esposa” ya que el “mi” es un adjetivo que denota posesión. Ni podríamos declarar nuestro amor con un “Te quiero” porque el verbo querer es intrínsecamente egoísta, ni podríamos….¡yo que sé!.

Yo entiendo, demasiado bien, lo difícil que es buscar temas para escribir en un blog pero, perder el tiempo en analizar las palabras de una mujer recién casada y muy enamorada me parece una chorrada de campeonato.

¡Seamos serios por favor!.

Un abrazo “en defensa del amor”,


Esteban

jueves, 21 de abril de 2016

CUENTOS NO TAN INFANTILES


Hola:

Hoy he leído una noticia que me ha llamado la atención: “La Asociación Nacional del Rifle reescribe cuentos clásicos infantiles para glosar las virtudes de ir armado”. Por lo visto ya han “reescrito” los cuentos clásicos de CAPERUCITA ROJA y HANSEL & GRETEL y ahora se proponen reescribir LOS TRES CERDITOS.  Todo para convencer a los niños de las virtudes de conocer y amar las armas.

Este tema me recuerda enormemente a los CUENTOS POLITÍCAMENTE CORRECTOS del escritor James Finn Garner (que os recomiendo encarecidamente leer) en el que, en la respuesta de Caperucita al lobo, la primera vez que se encuentran en el bosque y cuando el lobo le pregunta algo así como ¿Como va una niña sola por ese peligroso lugar?, Caperucita le responde “Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social”.

El uso de los cuentos infantiles, que no olvidemos fueron escritos en un contexto social concreto, para adoctrinar a los niños me repugna enormemente. Y también me revuelven las tripas el hecho de querer cambiar esos cuentos para convertirlos en algo “politicamente correcto”. Y ya que estamos, me sale bilis por la boca cuando oigo peticiones de cambio del diccionario para adaptarlo a los histerismos anti-sexistas que estamos viviendo últimamente.

Ya sabemos que el lenguaje no es neutro, pero no veo ningún insulto sexista en el uso de masculino como “genérico” ni veo ninguna necesidad en usar el “Vascos y Vascas” (cosa que en mi tierra se ha convertido en un mantra), ni el inventarse palabras como “miembras” (como hizo una ministra hace algún tiempo).

¡Y que decir de la publicidad!. Tengo un amigo que se dedica a hacer anuncios para TV y me cuenta que pierden mucho tiempo intentando que el anuncio en cuestión “pase por la censura” del extremismo feminista.  Una vez, en una campaña de promoción de “bikinis” se las vieron y desearon para que el anuncio no diera una imagen de mujer-objeto ¡Hay que joderse!. Yo no me ofendo cuando veo que todos los anuncios de crema de afeitar siempre son protagonizados por hombres (con el torso desnudo y macizos, debo decir).

Y eso que vivimos en uno de los pocos países del mundo en el que la mujer, cuando se casa, no pierde su apellido. Digáselo Ud. a una americana, una finlandesa, una danesa o una holandesa, por ejemplo.

En este país tenemos cosas más importantes de que preocuparnos y la verdad, los extremismos fundamentalistas me parecen estúpidos y fuera de lugar.

Un abrazo “anti-censura”,


Esteban


jueves, 5 de junio de 2014

ESTAMOS INVADIDOS...... ¡POR PALABRAS!

Hola:

Los que me conocéis, estaréis de acuerdo conmigo cuando digo que no soy sospechoso de estar incluido en la "brecha digital". Como prueba solo diré que, además de los usos "normales" (correo electrónico, navegación por la red, etc.) tengo varios blogs y presencia en varias redes sociales, que sigo con asiduidad. Sin embargo debo reconocer que, casi cada día, descubro un término o "palabro" nuevo que, por lo visto conoce todo el mundo menos yo, para definir la última bobada (perdón quería decir moda) que se ha extendido por Internet.

Si hablamos de las últimas palabras que he aprendido, encontramos "selfies" (que aprendí hace bastante), "meme" (que conseguí entender poco tiempo después) y hoy, lectura de un periódico digital mediante, he encontrado "twerking". 

Me detengo un momento en esta última palabra. He llegado a ella a través del siguiente titular : "Rihanna lo enseña todo y hace un twerking". Hago notar que el redactor, de esta noticia, o es el mismo que el que mencioné en el post de ayer ("POR POCO ME DA UN PASMO") o han aprendido en la misma escuela. Una vez que lees la propia noticia te das cuenta que Rihanna está, perfecta y completamente vestida (no insinúo que me hubiera gustado lo contrario ¡malpensados!), y que lo único que hace es mover el pandero puesta de espaldas delante de la cámara. O sea que, quizás no literalmente pero bastante aproximado, "Twerking" debe significar algo así como "bailar moviendo el culo de manera provocativa".

El otro día, paseando por la calle, iba una cuadrilla de adolescentes delante de mí y, ¡Podéis creerme cuando os lo digo!, aunque les escuchaba perfectamente y debían estar hablando castellano, no conseguí entender nada de su conversación. Por lo visto estaban hablando de una compañera a la que se le estaba haciendo "bullying" debido a que alguien había publicado un "meme" sobre un "selfie" que se había hecho élla misma mientras estaba practicando "twerking". En la última palabra me perdí, pero hoy ya lo entiendo mejor.

Me parece que voy a tener que ir a clase de Lengua porque, la que yo estudié, se parece más a la que hablaba Don Quijote que a la que se habla hoy en día.

Un abrazo "descolocado",

Esteban

viernes, 12 de marzo de 2010

¡ QUE INVENTEN ELLOS !


Ayer, haciendo el consabido “zapeo” (palabra que debiera incorporarse al diccionario, si no lo está ya, en lugar de la cacofónica “zapping”), escuché una noticia que reconfirmó mi idea de que nuestro país no ha cambiado, realmente, desde los tiempos de D. Miguel de Unamuno.

Por lo visto, 6 de cada 10 españoles no tienen “ni pajolera idea” de inglés. Si a esto añadimos que, salvo honrosas excepciones, los 4 restantes hablan el inglés “al estilo indio” y con una pronunciación que seguro hace revolverse, en su tumba, los huesos de Shakesperare, tenemos la confirmación de que somos un país de anglo-analfabetos.

El castellano, siendo como es el 2º o 3º idioma más hablado en el mundo, no tiene sin embargo ese papel de lengua universal. Cierto es que cada vez más gente está interesada a aprender el español (fenómeno ligado al incremento porcentual de la población de origen hispano en el mundo) y no descarto que, dentro de algunos años nuestro idioma sustituya al inglés como vehículo de comunicación internacional pero, hoy por hoy, si no hablas inglés “no eres nadie” o, por lo menos, eres una persona a la que se mira con conmiseración.

Lo curioso de todo esto es que, en el fondo, todos manifestamos un complejo de inferioridad por no saber idiomas pero, a diferencia de otros, este complejo no nos espolea a aprender sino que se queda en una especie de “pobre de mí” sin más consecuencias.

Si alguno de vosotros ha viajado a Francia, por ejemplo, seguro que estará de acuerdo conmigo en que a los franceses no les gusta hablar en inglés, pero en su caso no es porque no sepan hacerlo, sino porque “no les da la gana”. Los franceses no han olvidado que hubo un momento en que el lenguaje franco (hasta la misma palabra lo dice) era el “francés” y se resisten a aceptar que ya han perdido ese papel en el mundo. En los negocios, donde el romanticismo no tiene cabida, no hay francés que no hable el inglés, con un acepto cantarín que da gusto oirlo y con una corrección que ya quisiera para mi.
Los españoles, con esa actitud “pasota” que nos caracterizado, no aprendemos inglés porque consideramos que es demasiado trabajo hacerlo y que hay otras cosas más importantes que hacer en la vida, como por ejemplo, salir a tomar unos rebujitos con nuestros amigos.

Ya lo dijo, D. Miguel, hace mucho tiempo: “¡que invente ellos!” y, con todos mis respetos a tan preclara inteligencia, ¡así nos ha lucido el pelo!.

Best Regards,

Esteban

 

lunes, 1 de marzo de 2010

TACOS, INSULTOS y DEMÁS LINDEZAS


No se me soliviante el personal que no es mi intención comenzar aquí un “Diccionario Panhispánico de Tacos” (aunque tengo que reconocer que material no me falta). Tampoco se me vayan los impacientes que no toca soltar una soporifera diatriba sobre lo mal que hablan lo jovenes de hoy en día (aunque también podría hacerlo con poco esfuerzo mental). Hoy me apetece, y no me preguntéis el porqué, hablar sobre la riqueza del idioma castellano que, casi sin dudar, es uno de los grandes idiomas mundiales que presenta mayor número de sinónimos y, lo que es más curioso, mayor número de interjecciones e insultos.

Estableciendo la comparación con “el inglés”, que domino “porque es bajito y se deja” (lo siento, no he podido evitar caer en el chiste tonto), nos damos cuenta que tanto en calidad como en cantidad les ganamos por goleada.

Hace unos años me hicieron llegar una lista de insultos y tacos en inglés que no ocupaba más allá de una hoja y, lo que es más curioso, solo contenía 2 o 3 conceptos combinados de diferentes maneras. A los anglosajones, si les sacas del FUCK (“fuck you”, “go fuck yourself”, “fucking bastard”,……) y del COCK, o DICK para los finolis, (“dick blower”) no tienen mucho más que ofrecer en este campo. Alguna que otra palabra adicional para mentar a la dudosa profesión de tu madre y poco más.

Sin embargo, en el Castellano, tenemos una gloriosa cantidad de insultos, que además se ven complementados por todos sus sinónimos, y que son capaces de aludir a todos tus parientes, sus atributos personales, sus profesiones, la fidelidad de sus conyuges, etc. Para no caer en el lenguaje soez, voy a limitarme a poner solo un ejemplo: para insultar a un hombre indicando que su esposa/conyuge/mujer/compañera le engaña con otro hombre podemos llamarle CABRÓN pero también podemos usar CORNUDO, ASTADO, CABRÓN, CONSENTIDOR, SUFRIDO…… Si a esto añadimos que la misma palabra (CABRÓN) puede tener el significado de CANALLA, MALEVOLO, MALA PERSONA y que para este otro significado podemos usar también otros sinónimos tales como HIJO PUTA (por decir el más fuerte) nos daremos cuenta de la riqueza de nuestro idioma.

¡Y hay más!, porque la sola entonación que se ponga en la palabra o incluso el origen geográfico puede cambiar totalmente el significado de la misma trocando el insulto en apelativo cariñoso. Veamos, también un par de ejemplos. en Euskadi a los amigos, cuando hacen algo gracioso, les solemos decir “¡QUE PEDAZO DE CABRÓN!” y no estamos aludiendo a sus apéndices frontales sino simplemente diciéndoles “¡QUE BUENO ERES!” (con un cierto sentido de “¡que listo eres!” o “¡que pícaro eres!”). En el sur, en Sevilla por ejemplificar, te pueden llamar “HIJO PUTA” y no están tratando de decir que tu madre se dedica a la profesión más antigüa del mundo, sino que están usando un apelativo cariñoso. Otra cosa es que el que habla ponga la preposición “de” por medio, ya que entonces es mejor que te plantees soltar un par de guantazos. Ahora, eso si, a un sevillano no le llames CABRÓN ni a un vasco le increpes de HIJO PUTA porque la cosa se puede poner muy caliente.

Como habéis podido comprobar, me he referido solo a las palabras “fuertes” porque si me voy a las menos malsonantes podría escribir un tratado de 2000 páginas (por la cantidad de material que hay). Los “idiota”, “imbécil”, “estúpido”, “sinverguenza”, “desgraciado”, “malnacido” así como los “tonto del culo” (abreviado “tontolculo”), “gilipollas”, “soplapollas”, etc. pueden servir como un pequeño ejemplo de lo que el idioma cervantino nos ofrece en este campo.

No he entrado tampoco en el apartado más concreto de las BLASFEMIAS, tema en el cual también les damos “sopas con honda”, porque se me ha acabado el tiempo y, ¿por qué no decirlo?, el miedo es libre y no quiero que me pase como a Don Quijote cuando soltó aquello de “¡con la Iglesia hemos topado, Sancho”!.

Un abrazo “sin exabruptos”,