MI BLOG DE COCINA

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miércoles, 16 de marzo de 2016

¡ANDA Y QUE LES DEN!

Hola:

Estaba yo aburrido y sentado, en un sitio que no nombro por educación, en el que lo más habitual es coger una revista que sueles tener cerca (y que suele ser "del año de la polca"), cuando mis ojos se posaron en un artículo de esos de “vida sana”.

Os cuento las recomendaciones que leí:
  • Beber entre 2 y 4 litros de agua al día
  • Comer 4 ó 5 piezas de fruta al día
  • Tomar un té rojo por la mañana y un té verde por la tarde
  • Comer 3 nueces diarias
  • Comer pescado azul un mínimo de 2 veces por semana
  • Todas las cenas debieran contener, como mínimo, una ensalada
  • Hacer 5 comidas diarias en lugar de 3
  • Echar 10 minutos de siesta (máximo) todos los días
  • Dormir un mínimo de 8 horas diarias
  • Si tienes un trabajo sedentario, levantarse y practicar unos ejercicios cada ½ hora
  • Hacer ejercicio moderado todos los días (mínimo ½ hora)
  • Las frutas rojas son muy buenos antioxidantes, así que tomarlas “a menudo”.
  • Comer un yogurt tipo “bio” ayuda a las digestiones.
  • No tomar más de 1 taza de café al día
  • No tomar alcohol
  • No fumar
  • No comer carnes rojas o comer como máximo 1 porción a la semana
  • Olvidarse del embutido (salvo del Jamón de Jabugo, quiero pensar)
  • …/…

Así que tengo unas reflexiones, sobre este tema, que me gustaría compartir con vosotros:
  1. El que hace este tipo de recomendaciones tiene que ser un tipo amargado al que le encanta amargar a los demás, por venganza.
  2. No hay tiempo material en el día (ni estómago que lo resista) para hacer todo lo que “se debe hacer”.
  3. Tendremos que tomar un medicamento (o alguna cosa “natural”) para estimular la memoria y ser capaces de acordarnos de todo lo que debemos hacer y de lo que está “archiprohibidísimo”.

Seguramente, si somos capaces de seguir todas esas recomendaciones, viviremos más tiempo y envejeceremos con más salud pero….. ¡Nos aburriremos como una ostra!. Así que la frase que me ha salido después de leer el artículo de marras ha sido ¡Anda y que les den!.

Por cierto, se me olvidaba otra recomendación que si me pareció importante, fácil de seguir y seguro que muy efectiva: “Practicar sexo todos los días ayuda a combatir el stress”.

Ahora solo me falta convencer a alguien de que me ayude con esta última recomendación .... que pienso seguir "al pié de la letra".

Un abrazo “por una vida sin stress”,

Esteban

jueves, 26 de abril de 2012

ICONOCLASTIA o MITOFOBIA

Llevo un rato pensado como definir la labor que me he propuesto realizar en los próximos meses (y que comencé la semana pasada) y no he encontrado ninguna, que aunque sea por similitud, la describa correctamente. Me han venido a la mente cosas como “LUGARCOMUNCLASTIA”, “SOBRENTENDIDOFOBIA” o “DESENMASCARAMIENTOFILIA” pero, por su evidente cacofonía, no me convencen demasiado. Si a alguno de vosotros se le ocurre un palabra (o incluso “un palabro”) que me pueda servir, por favor hacédmelo saber.
 
¡A lo que vamos!. En mi post anterior, ponía en solfa dos axiomas de nuestra cultura moderna, a saber, “querer es poder” y “la fuerza del optimismo”. Mi intención es ir desmontando, uno por uno, todos esos mitos que nos venden como claves de la felicidad y que no son mas que vendas en los ojos que nos impiden ver la cruda realidad, tal como es.
 
Hoy toca una frasecita, que me enerva particularmente, y que es “el dinero no hace la felicidad”.
 
Esta frase, seguramente, es una de las más difíciles de rebatir porque todos hemos visto las bucólicas escenas de los aborígenes de islas perdidas, que no tienen un chavo y que, sin embargo, lucen unas sonrisas bobaliconas y estólidas como si fueran profundamente felices. Lo que no nos cuentan nunca es que estos “felicianos” no usan dinero pero si usan otro método cualquiera de intercambio, como conchas, comida o trabajo. Lo que tampoco nos dicen es que, en esas culturas, el que más tiene dispone de mucho más poder y tiene acceso a más placeres. No hay más que ver que, el cacique en cuestión, suele estar bastante más gordo que los demás.
 
La frase además, es engañosa por incompleta. Os voy a dar un ejemplo. Supongo que todos conocéis el silogismo falso (o conocéis algo parecido) que dice: “si apruebas te compro la bicicleta”. La frase solo describe que pasa si se cumple la premisa pero no dice nada de si no se cumple. En otras palabras ¿Qué pasa si no apruebas?. Si lo que queremos decir es que el aprobar es una condición “sine qua non” deberemos añadir el adverbio “solamente” de manera que la frase sea “solamente si apruebas, te compro la bicicleta” que es perfectamente clara.
 
En nuestro caso, “el dinero no hace la felicidad” no significa que el tener dinero sea contrario a la felicidad, sino que “solamente el dinero no hace la felicidad”, cosa con la que estaría de acuerdo. Esta frase, además, tiene un corolario que me gusta mucho por su cinismo clarificador: “…… pero la infelicidad se soporta mucho mejor si se tiene” . Por cierto, nuestro sabio refranero ya lo dice cuando nos plantea “las penas, con pan, son menos”.
 
Un abrazo “fóbico”,
 
Esteban

martes, 2 de marzo de 2010

POR MAS QUE LO INTENTO … …


Hoy, como cada día, he ensayado delante del espejo una sonrisa jovial y verdadera.

Hoy, como cada día, he dado los buenos días a todo el mundo con el que me he cruzado y a mis compañeros de trabajo.

Hoy, como cada día, he respirado hondo, varias veces, antes de dar la contestación impertinente que se merecían algunos con los que he hablado.

Hoy, como cada día, mi paciencia se ha agotado, me he enfadado, se me quitado la sonrisa de la cara, he dejado de hablar con la gente y he “mandado a freir espárragos” a mas de uno.

Os juro que tengo la mejor voluntad del mundo, que renuevo mi compromiso con la felicidad todos los días, que pongo todo mi empeño pero, “por mas que lo intento, no lo consigo”.

No pretendo echar la culpa a los demás, ni siquiera a las circunstancias que me rodean. Tengo absolutamente claro que soy yo el que no soy capaz de adaptarme a un mundo que no entiendo. Estoy seguro que mi problema nace de mi poca habilidad para jugar el juego de la vida con unas reglas que no comparto (ni quiero compartir).

Pero, ¿Es una locura pedir que la gente no te haga daño gratuitamente? ¿Es acaso una entelequia el pensar que es mejor hacer el bien que hacer el mal? ¿Es una estupidez por mi parte el querer ir por la vida sin los escudos permanentemente embrazados?

Es curioso que, a pesar de que mi primera juventud haya pasado hace tiempo, siga siendo un pobre ingenuo que se asusta por todo lo que ocurre a su alrededor ¿Nunca aprenderé?.

Hoy, como cada día, me iré a dormir, me abrazaré a la persona que amo, lameré mis heridas en silencio y me prepararé para comenzar un nuevo día, día en el que volveré a despertar, otra vez, con la mirada límpia y propositos renovados. Se que volveré a sentirme defraudado pero ¿Qué es la vida más que un continuo renacer de deseos incumplidos?

Un abrazo “atónito”,