MI BLOG DE COCINA

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viernes, 4 de julio de 2014

LOS NIÑOS YUNTEROS

Hola:

¡Hoy es Viernes!  Hoy debiera tocar un post "ligerito" ya que, el fin de semana, está a la vuelta de la esquina y convendría no cargar demasiado las tintas.  De hecho estaba dudando entre escribir sobre "el sujetador de la Pedroche" o "el caso de la mujer que hizo 77.000 llamadas a su ex-novio", temas ambos que, reconoceréis, podían dar mucho juego.

Sin embargo, me he decantado por hablar de algo mucho más serio (siento que alguno/a se lleven una decepción) como es el tema del trabajo infantil. Parto del siguiente titular: "Bolivia legaliza el trabajo infantil a partir de los diez años".  Al parecer, el Gobierno de Bolivia, ha aprobado una modificación en el "Código del Menor" que permite, en ciertas condiciones, el trabajo de los niños de 10 años.
El análisis, que realiza Bolivia, país que no olvidemos es uno de los más pobres del continente americano, es que los niños van a trabajar de todos modos, así que por lo menos que lo hagan de manera controlada y reciban una cierta protección social.  Esta argumentación, que me recuerda mucho a la usada para la petición de legalización de las drogas o de la prostitución, aunque tiene una base lógica, es un síntoma claro de derrota. Es algo así como reconocer que, como no somos capaces de acabar con un problema, cambiemos la definición de "lo que es problema" y así éste desaparecerá.
Cuando he leído esta noticia, me ha venido al a memoria el poema, de Miguel Hernández, llamado "El niño Yuntero", que fue tan bellamente musicalizado por Víctor Jara y también por Joan Manuel Serrat.  Nunca he sido capaz de leerlo o escucharlo sin que se me encogiera el corazón.
A mi, personalmente, me parece una aberración (y me da una pena enorme) que un niño de 10 ó 12 años tenga que trabajar para vivir.  Si esta sociedad no es capaz de garantizar que un niño pueda tener una infancia digna, es que está muy enferma. Como sabéis, yo no espero mucho de la sociedad pero........ estas cosas ........ van más allá de lo que mi estómago puede digerir.
Un abrazo "asqueado",
Esteban   

miércoles, 7 de mayo de 2014

DOSCIENTAS RAZONES

Hola:
 
Tenía algunos temas "jugosos" (doy unos ejemplos: "la nueva política del Vaticano contra la Pederastia", "El Informe del gobierno Obama sobre el Cambio Climático" , ...) pero me he decantado por algo que me hace sangrar por dentro: "El secuestro de más de 200 niñas cristianas por el grupo de milicianos islámicos nigerianos BOKO HARAM" .
 
Es tal el horror y el asco que siento con este tema que hasta me cuesta escribir sobre ello.  Hoy, como me pasa algunas veces, escribo como una necesidad, como si tuviera que vomitar algo que me está pudriendo las tripas.
 
Las amenazas de estos energúmenos son tan repugnantes como la de "venderlas como esclavas sexuales".  Lo malo es que esto no es solo una amenaza sino que, al parecer, cuando se trata de niñas cristianas, ya lo han hecho más de una vez.
 
Ya sabéis, los que me habéis seguido a lo largo de los años, que no soy especialmente religioso y, también, que me precio de ser tolerante con todas las formas de religión pero esto ya "clama al cielo".  ¿Qué religión es esa que permite a sus fieles el hacer este tipo de cosas?. ¿Qué Dios va a escuchar a esta gente después de cometer este tipo de barbaridades?.
 
Por otra parte ¿Qué hace la famosa "comunidad internacional" que no interviene inmediatamente? ¿Por qué no hay Marines, Seals, Boinas Verdes en ese momento allí?.   Perdonadme que deje, por un momento, mis convicciones sobre la justicia, el derecho a la defensa y todas esas cosas, aparte y declare que me gustaría que se entrara en el campamento de estos cafres "con toda la fuerza necesaria". Al fin y al cabo, a las ratas y las cucarachas las exterminamos cuando las encontramos ¿no?.
 
Creo que estoy cargado de razones para decir estas cosas. ¡De hecho tengo más de 200 razones!
 
Un abrazo "horrorizado"
 
Esteban 

miércoles, 2 de mayo de 2012

PEQUEÑAS FIERAS


Vuelvo a la carga, ¡anda que no soy persistente!, con mi denuncia de ciertas ideas peregrinas que se han instalado en nuestra sociedad como si fueran dogmas de fé.  En posts anteriores me ha tocado desmontar cosas como “querer es poder”, “la fuerza del optimismo” y “el dinero no hace la felicidad” y, aunque tengo muchos más, hoy me ha apetecido hablar del famoso “hay que dar libertad absoluta a los niños”.
 
Por cierto, que nadie se me ofenda pero creo sinceramente que los psicologos infantiles y educadores modernos están haciendo, sin duda de manera bien-intencionada, un mal servicio a nuestros niños y por ende a nuestra sociedad.
 
Si tenéis un poquito de tiempo, echad una ojeada a ciertos indicadores sobre la aptitud de los adolescentes actuales. Ejemplos: Los índices de violencia “de hijos a padres” y “de alumnos a profesores” están disparados, el consumo de alcohol y drogas comienza cada vez a edad más temprana, y como estos, hay bastantes más ejemplos de que algo no está funcionando bien en la forma que tenemos de educar y socializar a nuestros niños. Debo recalcar que la culpa de esta situación no la tienen ellos, sino nosotros, que somos los que tenemos la responsabilidad, por adultos, de reconducir esta situación.
 
La palabra “educar”, cuya raiz latina “ducere” significa literalmente “guiar” (por si alguien tiene curiosidad y no teniendo nada que ver con el contenido del post, de ahí viene el apelativo de Mussolini como “El Duce”) indica claramente, y no es en vano, que al niño no se le debe dejar que vaya solo, por prueba-error, encontrando el camino, sino que se le debe conducir.
 
No hay que confundir conducir con adoctrinar, ¡Que nadie dude que yo lo tengo muy claro!. Cuando existan varias opciones se debiera mostrar las ventajas e inconvenientes de todas y cada una, dejando que el niño elija. Pero hay cosas que no son opcionales, hay valores absolutos que deben ser respetados y que deben grabarse en el carácter del niño de manera indeleble. Valores como el respeto a la vida, el respeto a los derechos de los demas, la honestidad y la honradez, el esfuerzo personal como medio de superación, no debieran dejarse al albur de la casualidad. No existe “el buen salvaje” , no somos buenos por naturaleza. Somos buenos porque nos ha enseñado a serlo y porque lo hemos visto en nuestros padres y profesores. Por naturaleza no somos más que animales salvajes que necesitamos del barniz de la cultura y de la civilización para convertirnos en seres humanos y poder vivir en sociedad.
 
Las fórmulas antiguas de educación (la famosa “la letra con sangre entra”) no son aceptables pero tampoco me parece aceptable el consentir que un alumno deje lisiado a un profesor sin que tenga un castigo ejemplarizante. El aprender que “los actos SIEMPRE tienen consecuencias” es muy importante para una correcta formación de la personalidad del niño.
 
Un abrazo “preocupado”,
 
Esteban

viernes, 2 de septiembre de 2011

NUESTROS NIÑOS Y NUESTRAS MADRES

Hola:

Se ha instalado en nuestra sociedad la creencia de que “a los niños hay que dejarles hacer lo que quieran para que desarrollen su personalidad”. No se de que escuela psico-pedagógica parte la idea en cuestión pero, sinceramente, el día que lo pensaron seguro que habían tenido algún sarao de esos (que ellos llaman congresos) en los que se juntan para hablar de sus cosillas y en los que, me dicen, el vino y los licores corren como ríos.

Hoy, en la Biblioteca, lugar en el que se supone que hay que guardar silencio y andar de puntillas, un niño, como de unos 8 años, no paraba de chillar y corretear. Varios de los que estábamos hemos “chistado” muchas veces pero ¡como quien oye llover!. Me he levantado para hablar con la bibliotecaria y pedirle que haga algo y resulta que la madre estaba en la sala y ¡me ha montado un poyo que para que te cuento !. El argumento de “la señora” era que (el animalillo en cuestión) “era un niño” y que “lo que hacía era normal”.

Seguramente la señora tenía razón y el niño era normal pero de lo que estoy seguro es de que “ella” no era en absoluto normal. Ella era una maleducada de tomo y lomo y, además, una inculta. Me ha extrañado ver en la Biblioteca tal tipo de persona y, con curiosidad malsana (aunque discretamente) me he acercado a ver lo que estaba leyendo la susodicha. ¡Y estaba leyendo el último número del “Hola”!. ¡Ya me imaginaba yo que no estaba refrescando sus conocimientos de Aristóteles!.

En cualquier caso, si dejamos que nuestros hijos “hagan lo que quieran”, nunca van a aprender las más elementales normas de convivencia, no van a estar preparados para jugar con las reglas de la vida (que las hay) y no van a ser capaces de aceptar el concepto de autoridad.

¡Mal futuro les espera! pero, mientras tanto, los demás nos tendremos que aguantar y, en vez de decirle a “esa señora” lo que pensamos de ella y de su prole, nos sentaremos, agacharemos la cabeza y seguiremos intentando leer.

Un abrazo “desesperado”,

Esteban