MI BLOG DE COCINA

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lunes, 18 de abril de 2016

IMPOSIBLE METER LA MANO Y SACARLA LÍMPIA

Hola:

Vaya por delante que escribo “respetando la presunción de inocencia” (siempre había querido decir esto) sobre la noticia que saltó a los medios de comunicación, la semana pasada, con relación a la “presunta” (otra palabreja que me pone) implicación en casos de extorsión del llamado sindicado “Manos Límpias” en connivencia con la asociación Ausbank.

No me preguntéis por qué, porque simplemente era una intuición,  pero esta noticia no me pilla de sorpresa. A mí, personalmente, me daba mala espina pero…¡ya sabéis que a mi me dan mala espina muchas cosas!.

Siempre hipotéticamente, la cosa podría haber empezado por una intención honesta pero, cuando sistemáticamente se denuncia a otras personas por corrupción, es muy fácil que esos mismos corruptos te ofrezcan dinero para que retires la denuncia y….¡Qué fácil puede ser caer en la tentación!.

De todos modos, que un sindicato que se llame Manos Límpias, “presuntamente” (otra vez), las tenga llenas de mierda hasta los codos es una ironía que casi puede considerarse un oximorón.

Cuantas veces he pensado que, este país en el que vivimos, es un país de “Rinconetes y Cortadillos” y, si usáramos toda nuestra inteligencia en hacer el bien y trabajar de firme para mejorar en vez de para burlar la ley y tratar de enriquecernos rápidamente, mejor nos iría.

Corruptos hay en todos los países (y los papeles de Panamá lo están demostrando) pero, lo peor de todo esto, es que nuestros corruptos son “corruptos cutres” y sin clase ni elegancia. Son, lo que yo llamaría, corruptos de opereta……. ¡y eso es lo que me da, todavía más vergüenza!.

En fin, que lo único positivo que veo ahora es que van cayendo todos, como en un castillo de naipes y, como el tema siga así, el único que voy a quedar en pie soy yo… ¿o no?.

Un abrazo “incorrupto”,


Esteban

miércoles, 17 de febrero de 2016

DIENTES, DIENTES

Hola:

A pesar de lo que parezca, no voy a hablar de la Pantoja ni de Cachuli.

Ayer nos acostamos con otro nuevo escándalo de corrupción aunque, por una vez, parece ser que en éste no están implicados políticos (que yo sepa).

El dueño y acólitos de la famosa franquicia, que todos conocéis y de cuyo nombre no quiero acordarme, cuya fortuna era indecente (hay que ver lo mal que tenemos la dentadura los españoles) es solo uno más de una pandilla de desvergonzados que se forran a cuenta de los resquicios de la ley y también de nuestra propia (y particularmente española) tendencia a la picaresca.

No puedo ni quiero profundizar demasiado pero, en base a las noticias periodísticas, todo se basaba en el “dinero negro” que cobraba por la franquicia pero, ese dinero negro saldría de algún sitio ¡Digo yo!  ¡Preguntaros de dónde por favor! ¿Quién no ha pedido alguna vez que le quiten el IVA de una factura?

Aunque, también tengo reconocer que nuestra pequeña picaresca defraudatoria, aunque moralmente sea equiparable, en sus efectos no es justo compararla con la avidez, grosera y descarada, de aquellos cuyas grandes fortunas, no pagan impuestos porque se agarran a los huecos que la ley deja o, simplemente, consiguen que las leyes se hagan para su beneficio.

¡En fin! ¡Que no hay un día que no me levante a trabajar y se me quede la cara de tonto cuando pienso que hay otros que viven como dioses griegos a cuenta de mi sudor!.

Un abrazo “asqueado”,


Esteban


miércoles, 28 de octubre de 2015

LA COCINA DE LA CORRUPCIÓN

Hola:

Ayer recibí uno de esos whatsapp con una viñeta titulada "Pollo al Ayuntamiento" (supongo que lo conocéis porque es una viñeta bastante difundida) en el que se ridiculizaba la corrupción que desgraciadamente ha saturado las noticias de nuestros telediarios en los últimos años.

Yo, que he escrito muchas veces sobre la corrupción en este blog (los que me seguís ya sabéis mis opiniones al respecto), esta vez voy a intentar no repetirme..... demasiado.

En mi opinión, a diferencia de Rousseau, "el hombre es corrupto por naturaleza".  El ser humano no deja de ser un animal (lo de racional está bastante cuestionado a la luz de los acontecimientos de los 3000 últimos años) y los animales solo tienen un objetivo: "la supervivencia". Los medios para conseguirla no tienen la más mínima importancia ya que, para ellos, no existe eso que llamamos "ética" o "moral". Si tienen que engañar, robar y/o matar para conseguir su objetivo no sienten ningún escrúpulo ni pudor ya que así está escrito en su código genético.

En el caso del hombre moderno, y dando un salto en el vacío en mi razonamiento  (lo reconozco), la supervivencia se ha traducido en la búsqueda de "acumulación de riqueza" ya que esta acumulación garantiza una mejor defensa contra las agresiones del otro y por lo tanto una mayor seguridad en la defensa de uno mismo, su prole y "su tribu" (lease como familia, amigos, etc.).   Esto no quiere decir, que no se me entienda mal por favor, que yo justifique en ninguna manera, o siquiera comprenda, que el concejal de turno conceda una obra pública a un amiguete a cambio de una pesetuelas (o euruelos).

Precisamente lo que diferencia al ser humano de los animales es que ha desarrollado una superestructrura ética (traducida en uno códigos morales y en unos códigos legales) que intentan, precisamente, poner límites a lo que se debe o no hacer para sobrevivir.  

El problema es que la genética es "inexorable" y muy clara (no hay dudas) y la ética (y no digamos las leyes) son diferentes en cada cultura e incluso en la misma cultura van evolucionando con los tiempos. Esto hace que sea muy difícil distinguir establecer un absoluto que separe claramente lo que está bien de lo que está mal y, por ese hueco, se cuela nuestra parte animal que nos dice "acumula a cualquier precio".

Podría seguir horas escribiendo sobre este tema pero no os voy a aburrir mucho más.  A mi me molesta enormemente la corrupción, Me enfurece mucho más cuando es ejercida por personas con poder, si ese poder es en mi representación (o sea "poder político") mi enfado llega a límites insospechados....... pero lo que realmente me saca de quicio es la impudicia y desvergüenza con que se hace.

Los animales, por lo menos, cuando defecan, suelen intentar esconder sus desperdicios tapándolos con tierra. ¡Los seres humanos, por lo visto no!.

Un abrazo,

Esteban


viernes, 28 de noviembre de 2014

INCORRUPTUS

Hola:

Hay temporadas en que no tienes el cuerpo para bromas y, entonces, lo es mejor no escribir ... que ya sabéis que los post "los carga el diablo".
 
Por otra parte, los temas de inspiración de las últimas semanas eran bastante limitaditos. Uno, el asunto del famoso "9-N", del que no me apetecía hablar y otro, el no menos famoso "Corrupción" que me produce tal urticaria que no gano para loción de calamina.
 
Yo que, ingenuamente, siempre he defendido la honestidad "en general" de los políticos, estoy en trance de perder la virginidad y no me gustaría hacerlo de mala manera, en la colchoneta sarnosa de un escándalo cualquiera.
 
La vida, a lo largo de los años, me ha dado un montón de azotes con la zapatilla de la descarnada realidad. Los zapatillazos solían picar pero no hacer una daño real ni dejar una marca permanente pero, misteriosamente, me han empezado a salir cicatrices emocionales en heridas que desconocía que tenía.
 
No me atrevo ya ni a ver la TV no vaya a ser que me pase como a la mujer de Lot y me convierta en una estatua de sal. ¿No habrá ni un solo hombre justo en nuestra Sodoma? .
 
Ya sabéis que, en el fondo, yo "quiero creer" y eso me lleva a pensar que la cosecha de manzanas está fundamentalmente sana aunque haya algunas de ellas podridas en la superficie.  Ya se sabe que la fruta podrida tiene tal hedor que no deja percibir el suave aroma de la fruta sana.
 
Hay algunos corruptos ¡como no darse cuenta! pero estoy seguro de que la mayor parte de nuestra sociedad es, como el cuerpo de algunos santos, "incorrupta".
 
Lo único que me preocupa es que la podredumbre tiene la facultad de extenderse y, si no separamos rápidamente lo bueno de lo malo, nos encontraremos con una cosecha totalmente pútrida, o lo que es lo mismo, una sociedad incapaz de pervivir y avocada a su propia autodestrucción.
 
Un abrazo "incorruptus",
 
Esteban

martes, 14 de octubre de 2014

TODOS "EN BOLAS"

Hola:

Llevo algunos días dándole vueltas al magín sobre escribir, o no, acerca de la crisis del Ébola. De momento me resisto porque lo único que se me ocurre es una sarta de improperios, puestos en fila india, lo cual puede ser un excelente vomitorio intelectual pero no un buen artículo. Lo dejaré para cuando la cosa se calme, que gracias a Dios se calmará, y ya veremos si soy capaz de hilar cuatro frases seguidas sin emitir exabruptos.
 
Otro tema, que la realidad imponía, era el de las "tarjetas black" pero, en este caso, me niego a perder mi tiempo dando pábulo a una partida de señores que se pensaron que todo el monte era orégano.  Por cierto, no estoy yo muy seguro sobre cuantos de nosotros, que ahora nos mesamos los cabellos y gritamos como plañideras, no hubiéramos hecho los mismo si nos hubiera dado la misma prebenda.
 
Así que he pasado, de momento, de esos dos temas y he escrito un post basado en un titular leído, como casi siempre, en el diario de la mañana. La noticia reza así: "Una campeona de pádel al desnudo". Según cuenta la noticia, la jugadora argentina de Pádel, Celeste Paz, a la sazón 10ª jugadora del ranking de este deporte, ha posado para la revista Interviú "In puribus naturalis", o sea, en pelota picada.  La susodicha informa que lo ha hecho, entre otras cosas, para ganar notoriedad y conseguir patrocinadores.
 
En este curioso mundo en el que vivimos, en el que parece haberse perdido el pudor, todo el mundo muestra su cuerpo para conseguir cosas que, supongo, no pueden conseguir con sus otras facultades.  Hace poco escribí un artículo sobre la "original" forma de llamar la atención de las "miembras" de FEMEN y, sin querer equiparar los objetivos de estas señoras o señoritas con las, también respetables, motivaciones de las protagonistas de las portadas de la picante revista, está claro que nuestro cuerpo sigue siendo un potente reclamo para el resto de la especie.  Esto demuestra que no hemos perdido nuestra animalidad primigenia.
 
Yo, que estoy harto de mi poca proyección socio-económico-laboral, estoy pensando muy seriamente, salir a la calle "en cueros" con una pancarta que diga "Me llamo Esteban y estoy aquí".  Lo que me retrae un poco es que "al natural", sin ropa para tapar mis defectillos, pierdo bastante de mi encanto. Me parece que se impone machacarme un poco más en el gimnasio hasta recuperar esos abdominales que un día tuve y perdí.
 
En fin, que queda claro que algunos se desnudan y otros se quedan "en bolas". Se desnudan los/las que pueden y se quedan en bolas los que no han podido. Los que no han podido controlar a los chorizos y corruptos, los que no han podido evitar que una enfermera se contagie con un paciente, los que no consiguen reducir significativamente la cifra de parados, los que...... ¡pues eso!.... los que todos sabemos.
 
Un abrazo "desvestido" pero no desnudo,
 
Esteban
 

martes, 4 de octubre de 2011

QUIERO CREER


Hola:

Siempre he pensado que, el trabajar en la “cosa común” es, seguramente, una de las tareas más loables que se pueden desarrollar en esta vida. 

Todavía me emociona la historia de Lucio Cornelio Sila que es el único dictador que se conoce que, habiendo obtenido el poder por las armas, renunció a él y se volvió a la vida civil cuando consideró acabado su trabajo (también es cierto que se ocupó de dejar pocos enemigos vivos que le pudieran luego leer la cartilla).

Sigo siendo un “utópico” en el sentido en que sigo pensado que un futuro mejor es posible, que es posible también un mundo en el que todos podamos vivir en paz y armonía, que solo depende de nuestra capacidad para trabajar todos unidos.

Sin embargo, reconozco que cada vez se me hace más difícil mantener mi virginidad ideológica. Cada telediario que veo, cada periódico que leo, cada debate radiofónico que escucho, me hunde un poco más en la sensación de que estoy haciendo el canelo y que los mismos que estoy defendiendo se están riendo a mi costa.

Quiero seguir pensado que el cinismo, la corrupción, la pérdida de valores, la des-ideologización de los partidos, la búsqueda del “poder por el poder” sin importar el fin para el que se adquiere, afectan solo a los aparatos de los partidos y no a todos los políticos.

Quiero mantener mi fe en que los políticos de “a píe” (que también los hay), en que los concejales de las ciudades pequeñas que no cobran e que incluso ponen dinero de su bolsillo, están en ello por vocación de servicio y no para forrarse a cuenta de todos nosotros.

Como dice el slogan (que aparecía, en inglés, en un poster en el despacho del agente Fox W. Mulder en la serie “Expediente X”), yo soy de los que QUIERO CREER, pero reconoced que me lo están poniendo muy difícil.

Un saludo “con la mirada limpia”

Esteban


viernes, 20 de agosto de 2010

LO QUE SE HAN DE COMER LOS GUSANOS


Hola:

Si hay por ahí algún “necrofilo” o “necrofago” que no se alegre demasiado porque, a pesar del titular del post, no tengo intención de hablar de cadáveres. Lo mismo digo con respecto a los biólogos, ya que tampoco pienso dar una disertación sobre los “annelida lubricidae”, a la sazón lombrices de tierra. El tema de hoy va sobre algo mucho menos interesante, lo reconozco, pero mucho más pegado a nuestra realidad cotidiana: “La Corrupción asociada a la Política”.


El titular, que me ha parecido que iba como añillo al dedo, parte de la definición oficial de la palabra “corromper” que da el diccionario de la R.A.E. y que en su acepción principal dice “Echar a perder, depravar, dañar, pudrir” (de ahí viene que se diga que los cadáveres se corrompen cuando se pudren).

La Política, que a mi me parece una de las profesiones más nobles, se ve asociada bastante a menudo con “El Poder” y ahí empieza el problema, como ya enunció, hace 120 años, Lord Acton, con su famosa máxima “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. 


La corrupción es un fenómeno moderno (no hace falta más que leer un poco de historia para darse cuenta que se remonta al inicio de los tiempos) ni mucho menos un fenómeno exclusivo de nuestro país (por ahí no atan los perros con longanizas precisamente) pero si que es cierto que en los últimos tiempos los continuos asuntos turbios que están saliendo a la luz, afectando a nuestros políticos, están generando mucha alarma social y también mucha indignación y repulsa.


Tampoco la corrupción tiene color político, o sea que no es de derechas ni de izquierdas, ya que “El Dinero”, que es la tercera pata de esta silla, no sabe de ideologías. Sin embargo, ya sea porque tradicionalmente “las derechas” han sido soportadas por las clases pudientes, ya sea porque se supone un plus de idealismo a los políticos de izquierdas, parece que los escándalos han golpeado con más fuerza a los partidos conservadores. No hay más que echar un vistazo a las hemerotecas para certificar esta afirmación, que por otra parte, no quiere prejuzgar nada sino dar fe de un hecho.

Nuestras leyes, tanto la que gobierna la gestión y financiación de los partidos políticos, como las que controlan las contrataciones realizadas por los organismos públicos así como las que regulan las compatibilidades entre el desempeño público y el ámbito privado no están siendo muy afortunadas a la hora de controlar esta situación. No nos olvidemos que “la letra con sangre entra” y de que “el miedo guarda la viña” así que una buena normativa ayudará a que las tentaciones sean más soportables y, por lo tanto, disminuirá la cantidad de actos delictivos. Tampoco ayuda nada a este asunto el hecho de que nuestros políticos sean “profesionales” en vez de “amateurs vocacionales” lo que hace que, muchas veces, se pasen más tiempo buscándose las habichuelas que trabajando para el pueblo.

Yo soy optimista, debo confesarlo. Será porque he tenido relación con algunos políticos honestos que lo que han hecho, en todo caso, es poner su tiempo (y a veces su dinero), al servicio de los ciudadanos.


He dicho que soy optimista pero no soy ingenuo así que, cuando hay alguna inauguración y paso cerca de algún político, trato de poner la mano en el bolsillo trasero (bolsillo en el que llevo la cartera) “por si las moscas”.


Un abrazo “incorrupto”,


Esteban

martes, 10 de febrero de 2009

HASTA AQUI LLEGA EL OLOR

El último artículo, que fue una entrega de “premio” (mi primera concesión de un premio, debo recordar) ha dado un montón de juego. Es curioso que un post, que en principio no tenía más trascendencia que reconocer el trabajo de una comentarista (cosa que es muy importante por otra parte), haya levantado réplicas y contra-réplicas , posicionamientos a favor y posicionamientos en contra….. ¡sobre un tema que no tenía nada que ver con el post!. En fin, que mis dotes de adivino para saber que tipo de artículo va a recibir más o menos atención han quedado definitivamente puestas en evidencia.
He estado dudando, hasta el último momento, si retomar el tema de Eluana, que como sabéis falleció ayer (antes de que el ínclito Berlusconi pudiera aprobar la ley que había puesto sobre la mesa para impedir que se ejecutará la decisión del Tribunal Supremo italiano), pero me he decantado por escribir sobre un tema que me da sarpullido y, por lo tanto, promete emociones intensas, a saber, “la corrupción en la política”.
El titular de hoy es: Soraya Sáenz de Santamaría aboga por sacar del cesto las manzanas que no estén buenas. Las declaraciones hay que enmarcarlas en el contexto de la “penúltima” trama de corrupción, sacada a laz luz por investigaciones del juez Garzón, y que en este caso a afectado al PP (desgraciadamente últimamente parece que les han crecido los enanos y les tocan todas). No voy a aburriros con el caso, del que podéis encontrar suficiente información en las hemerotecas, pero es el típico caso de “empresario ligado a partido, partido gobernante en Comunidad y/o Ayuntamiento, Comunidad y/o Ayuntamiento que contrata (de manera presuntamente irregular) a empresa del empresario en cuestión”. En esta trama, lo más novedoso, es que han salido a relucir, sin que eso signifique implicación alguna, nombres que hasta ahora (por lo menos a mis oídos) estaban absolutamente inmaculados como Alberto Ruiz-Gallardón o Rita Barberá.
Os habréis fijado (no dudo de vuestra perspicacia) que he usado “corrupción EN la política” en vez de “corrupción política”. No es una diferencia baladí. Corrupción política, a mi entender, significa algo diferente, haciendo referencia a la compra-venta de cargos y prebendas. También podría dar a entender que todos los políticos están contaminados porque la propia política está llena de podredumbre. He aquí la primera de mis declaraciones: Estoy seguro que de no es así. Estoy seguro de que la mayoría de los políticos son honrados. Corrupción en la política hace referencia, sin embargo, a los hechos de corrupción que florecen a la sombra protectora del poder. He aquí la segunda declaración: la corrupción existe, de por si, en la sociedad civil y lo único que pasa es que se aprovecha de la política para gozar de una cierta impunidad.
La famosa frase (que seguro os ha venido a todos a la mente) de “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, a pesar de ser conocida por todos, no tiene porque ser un axioma irrebatible. Llamadme ingenuo, estáis en vuestro derecho, pero yo creo en la honradez de las personas. Entre los políticos hay el mismo porcentaje de corruptos que lo hay entre los vendedores de patatas (por poner un ejemplo). Lo único diferente es que El Poder permite que el monto del fraude sea mayor y que, aparentemente, sea más difícil que se detecte. Digo aparentemente porque, como podéis comprobar por las noticias, al final todo acaba saliendo a la luz. ¿Alguno piensa que el que truca la bascula, para que pese unos gramos de más, no es también un corrupto? ¿Y que me decís del que defrauda a Hacienda? ¿Es que alguno puede pensar que el monto del fraude, siendo pequeño, exculpa al defraudador?. Para mi un corrupto, lo es, independientemente del valor de lo robado, sea 1 € o 1 millón de €.
Yo conozco personalmente algunos alcaldes y concejales a los que no puedo, ni debo, meter en el mismo saco que los que están apareciendo en la prensa. Los que yo conozco trabajan como mulas, con sueldos ridículos, e incluso sin sueldo, para que su pueblo tenga un mejor alcantarillado o un nuevo polideportivo o un nuevo centro de salud. No seamos injustos con ellos y no hablemos, en general, de la “corrupción política” sino que señalemos, con nombres y apellidos, a los corruptos estén donde estén.
Permitidme acabar diciendo que el hecho de que, últimamente, los casos de corrupción se hayan circunscrito al “ambito” del PP es meramente una casualidad ¿o no?.
Un abrazo “con las manos limpias”,
Esteban