MI BLOG DE COCINA

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jueves, 10 de junio de 2010

LA BUENA MALA SUERTE

No hay como perder algo para darse cuenta de su valor. Yo había perdido la movilidad de mi mano derecha, por una inoportuna rotura de muñeca, y ¡no sabéis como echaba en falta la posibilidad de decirle a mi blog “cuatro frescas”!.
Hoy, el post es “de encargo”. Esto no significa que nadie me lo haya pedido expresamente sino que lo escribo en cumplimiento de una promesa que hice hace ya más de tres semanas. Me dije a mi mismo, con un testigo de excepción (al que no voy a citar pero que cuando lea esto se dará cuenta de inmediato), que iba a hacer un post hablando sobre un tema y, ahora que ya puedo, no lo debo demorar más. No es que sea especialmente supersticioso pero “haberlas, haylas” y las promesas hay que cumplirlas.
Desde mediados del año pasado hasta ahora, he tenido lo que se llama un “annus horribilis” (o sea, un “año horrible”, no confundir con un “culo horroroso”). A mi y a mi familia nos han pasado infinidad de cosas, la mayoría malas, que no os voy a describir pero que me habían llevado a pensar que la Diosa Fortuna me/nos había dado definitivamente la espalda. La última, la que me ha impedido escribir mis posts estos últimos días, fue una caída por unas escaleras cuyas consecuencias perdurarán para siempre en mi cara en forma de una indeleble cicatriz (además de algún que otro hueso roto).
Días después del accidente, estando un día en mi casa auto-compadeciéndome y lamentándome de mi mala suerte, hubo una persona que me dijo una frase que me dío mucho que pensar y cito aquí de manera casi textual: “Esteban, tienes mala suerte si, pero es una muy buena mala suerte”. Esta frase, que parece un contrasentido en si misma, es sin embargo de una profundidad que da miedo ¿no lo creeís así?
Me han pasado muchas cosas, he sufrido lo indecible, pero “he salido adelante de todas ellas” mientras que otros no pueden decir lo mismo. ¿Qué es lo que me hace especial? ¿Por qué yo si y otros no? ¿Qué derecho tengo a quejarme?.
Las cicatrices, tanto físicas como morales, no son medallas que uno tenga que llevar con orgullo pero, mientras sea capaz de mirarme en el espejo y contarlas, significará que estoy vivo, significará que he vuelto a superar otro escollo en mi vida, significará que sigo gozando de mi proverbial “muy buena mala suerte”.
Ahora creo que estoy mejor preparado para afrontar la vida que me espera. Seguiré quejándome si, porque soy un ser humano y está en mi naturaleza, pero cuando más hundido me sienta intentaré recordar estas palabras y vivir lo más plenamente posible la vida que me ha sido concedida, no se por quien, y que es un regalo que no se debiera nunca despreciar tan futilmente.
Un abrazo “esperanzado”,
 
Esteban

sábado, 16 de mayo de 2009

DIOS DA NUECES.....

 


Con la excusa de la final de copa he escrito más posts de los que, últimamente, estaba acostumbrado. Eso si, han sido cortitos. Hoy me toca escribir algo de opinión y, revisando los períodicos, no he encontrado nada que me motive así que voy a echar mano de una noticia de hace unos días.

El titular de hoy es
"Le tocan 126 millones de Euros y va a trabajar con gripe". Ahondando más en la noticia nos enteramos que, a pesar de estar con gripe, se fue a trabajar porque tenía miedo de que, con esto de la crisis, la echaran del trabajo si faltaba muchos días.

Este tema me ha recordado el caso de otro ganador de la Lotería Primitiva (o de la Lotería Nacional, que ya mi memoria no es lo que era) que siendo factor de un pequeño apeadero de tren al que iba a trabajar andando 4 Kms., lloviera, nevara o hiciera sol, después de haberle tocado 1.500 millones de pesetas, lo único que se le ocurría era comprarse un coche pequeño para no tener que ir a píe a su trabajo.

Si yo tuviera 21.000 milloncejos de pesetas y así, de improviso y sin pensar mucho, se me ocurren un par de cosas mejores que hacer que seguir trabajando. Los innumerables sitios que visitar, los incontables libros que leer, las comidas y bebidas que disfrutar, las horas de sueño que recuperar, en fin, que ¡anda que no hay cosas que hacer en esta vida si se tiene tiempo y dinero!.

Dice el refrán que "el dinero no hace la felicidad" pero no hay ninguna ley que diga que el tener dinero haga infeliz sin más. Por lo tanto, como corolario, diré que "puestos a ser infelices, prefiero serlo con dinero". Por otra parte, si estás de morirte te vas a morir igual pero, reconoced que con dinero es más fácil curarte de algunas enfermedades graves que sin él. Por cierto, el refranero español, que es sumamente aleccionador y suele dar "una a Díos y otra al diablo, tiene también otro refrán que dice: ¡¡ Poderoso caballero es Don Dinero !!.

No quiero ser cruel, pero (con una alta dósis de envidia envenenada) diré que, a menudo, "La suerte aborda a quien no sabe apreciarla" o, como he empezado mi post de hoy "Díos da nueces a quien no tiene dientes".

Un abrazo "enrabietado",

Esteban