MI BLOG DE COCINA

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martes, 13 de enero de 2009

EL BUEN PAÑO EN EL ARCA SE VENDE

Después del último post, que reconozco fue un post “de circunstancias” (curiosamente tuvo una buena acogida y nadie se sintió ofendido por lo de “para los despistados”, aunque me consta que ha habido un montón de “aludidos”), no me queda más remedio que poner un post de los denominados “serios”. Espero que, además de serio no sea un tostón pero, eso, vosotros lo diréis.
Vamos, sin más preámbulos, al titular de hoy que dice: “Hombres de rodillas y rezando, próxima campaña de Dolce Gabbana”. Al parecer, la celebre firma de moda y diseño, que siempre se significa por sus polémicas campañas de publicidad, sacará a la luz en los próximos días su nueva campaña del 2009, en la que aparecen unos hombres (supongo que musculosos y con exigua ropa) en actitud de rezar, o sea, de rodillas. Esta publicidad, dirigida al público másculino, aunque me temo que hará las delicias del púbico femenino, promete generar también una gran polvareda debido a las connotaciones religiosas de la postura adoptada por los modelos.
Supongo que todos recordamos la campaña del 2008 que fue altamente criticada ya que, a todas luces, daba idea de una mujer sometida al hombre y, en algunos casos, parecía que representaba incluso una violación. Esta campaña fue prohibida primero en España (aunque D&G nos tachó de retrógados) y luego en Italia.
Me temo que, sin quererlo, voy a pisar el terreno de otros bloggers (algunos de ellos asiduos a “esta mi comunidad”) que se dedican a realizar análisis de la publicidad en los medios, pero espero conseguir darle un enfoque distinto al que ellos suelen dar.
Apunto unos temas de los que podría hablar y de los que, para seguir con la costumbre, no lo voy a hacer:
- El uso del erotismo (masculino o femenino) como reclamo
- El sexismo, en concreto el uso de una clase de estereotipo femenino, encubierto o explicito.
- La publicidad engañosa o la veracidad del mensaje
- La publicidad subliminal
- La calidad (o su ausencia) en la publicidad
- …/…
Como véis, casi se podría dedicar una serie por capítulos a estos temas pero a mi, como lo que realmente me importa es “el lado humano”, voy a daros mi opinión sobre “los límites éticos de la publicidad”. La pregunta es ¿Debe permitirse que la publicidad use imágenes que la gente considere indecorosas u ofensivas?.
Como un ejemplo muy ilustrativo os recuerdo las vallas publicitarias en las que apareció aquella modelo “anorexica” que, además de escalofriantes, a mi me parecieron de muy mal gusto.
Aquí entramos en el un debate (que afecta a muchos otro aspectos de la vida) entre el derecho de “libertad de creación y expresión” y sus límites. Yo, personalmente, abogo por tener “la manga tan ancha como sea posible” ya que es muy fácil cercenar un derecho “en aras de no se que bien común” y acabar viviendo en una sociedad vigilada y tutelada. Creo que la libertad de crear no tiene que tener más límites que la defensa del honor y la dignidad de las personas individuales que pudieran estar afectadas. Ni religión, ni moral, ni criterios estéticos deben constituir un sistema de censura previa que limite el derecho de creación.
En el caso de la publicidad, además, hay un arbitro inapelable que decidirá si esta es correcta o no, y éste no es más que el público al que va dirigida la misma. Este público comprará o no, los productos, según le guste o no le guste, el mensaje transmitido en el anuncio. Por supuesto, bien entendido que se cumple un criterio previo que es absolutamente ineludible y que no es más que el criterio de veracidad, o sea, “lo que se anuncia es lo que realmente se vende”.
En fin, yo ya he puesto las cartas sobre la mesa y ahora os toca a vosotros recoger el testigo y dar vuestra opinión.
Un abrazo “creativo”,
Esteban

domingo, 19 de octubre de 2008

EL MIEDO A LA LIBERTAD

Hoy había varias noticias a las que sacar “carnaza” pero no voy a escribir sobre ellas. Mañana será el día de volver a la actualidad pero hoy me vais a permitir que reflexione, con unas pocas líneas, sobre mis motivaciones para escribir este blog.
Seguro que os preguntáis el porqué de este cambio de actitud. De repente, el telescopio apuntado hacia el exterior se convierte en un microscopio dirigido hacia mi alma. Pues, como casi todo en la vida, parte de una situación muy sencilla. Hoy, como todos los fines de semana, he ido a comer a casa de mi suegra y, cuando le he contado que estoy escribiendo un blog (le he tenido que explicar que es lo que era), me ha dicho “ten cuidado”. En estas dos simples palabras se expresa de manera muy gráfica todo un mundo de represión y de miedo a la libertad. Por eso el titular del artículo de hoy parafrasea a la famosa obra de “Erich Fromm“.
Me gustaría de verdad, que algunos bloggers me contaran lo que ellos sienten, pero en mi caso, el escribir un blog, aun siendo solo un juego al principio, se ha convertido en una necesidad vital. Es una necesidad que viene a llenar un ansia de decir lo que pienso en un mundo en el que la oportunidad de hacerlo es muy escasa.
No se si os lo vais a creer pero, desde que escribo este blog, mi estomago , que a menudo me protesta muy agriamente, me ha dado una tregua. Puede que no tenga nada que ver pero es como si la bilis que me trago diariamente tuviera ahora una forma de salir al exterior y dejar de hacerme daño.
No soy (ni pretendo serlo) un “héroe”. Tengo tanto miedo a las consecuencias de lo que escribo como lo tendría cualquiera en mi lugar. Es más, los que me habéis seguido día a día (más de los que me hubiera atrevido a pensar) sabéis que intento ser lo más educado posible e incluso a veces, me paso de políticamente correcto. Sin embargo, aun con palabras mesuradas y sin aspavientos, digo lo que pienso y ¡¡ Dios mío que bien me sienta !!.
La libertad de pensar y la libertad de contar lo que se piensa es un bien demasiado preciado como para dejarlo en manos de los políticos o de los “medios de comunicación establecidos”. Yo tengo miedo pero no es “miedo a la libertad” sino miedo a las consecuencias de la libertad. Pero, a pesar de este miedo o precisamente por este miedo, voy a seguir escribiendo y contando lo que pienso. He aprendido que la posibilidad de abrir el corazón al mundo es tan importante para mi como el respirar y ¡¡ no pienso renunciar a ello !!.
Un abrazo sin censuras,
Esteban