MI BLOG DE COCINA

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domingo, 5 de abril de 2009

LA CRISIS "CASAMENTERA"

 

Después de la foto de ayer, que me pareció simpática, hoy toca escribir un post de los llamados serios (serio no tiene porqué ser sinónimo de aburrido, que conste). Como véis, he tomado la costumbre de escribir “los sábados” en los que dispongo un poquito más de tiempo. ¡ Vamos a ver si me dura !.

El titular de hoy reza: “Los divorcios cayeron otro 7% el pasado año“. Al parecer el índice de divorcios lleva cayendo, de manera continuada, desde el año 2007 y esta tendencia se ha visto acentuada en el año 2008. Hay que tener en cuenta que desde que se aprobó la “Ley del Divorcio” de la actual democracia, en 1981, la tendencia había sido siempre creciente por lo que este drástico cambio es altamente significativo.

Perdonadme si acudo a una frase que es un verdadero “lugar común” pero que me parece ideal para glosar este tema. Alguien dijo “el matrimonio es la primera causa de divorcio” lo que, además de ser una obviedad, es también una profunda definición con mucho contenido.

Hace unos días, en la típica conversación entre compañeros de trabajo en la hora de descanso de un cursillo de formación, discutimos sobre las diferencias entre las “parejas de hecho” y los matrimonios. La pregunta que quedó sin contestar (ninguno fuimos capaces de dar una explicación racional) es: Teniendo en cuenta que las parejas de hecho y los matrimonios civiles tienen, en España, prácticamente los mismos derechos y obligaciones (salvo el tema de las pensiones de viudedad del Estado) ¿Por qué cuando una pareja, que llevaba conviviendo varios años, se casa se produce un alto índice de rupturas?. Es una pregunta que os dejo para que contestéis vosotros si tenéis la solución. Por supuesto, todos entendiamos que la situación tenía explicación cuando se pasaba de un noviazgo convencional de los de “tu a dormir en tu casa y yo en la mía” al matrimonio en convivencia. En este último caso, se genera la tensión de la propia convivencia y del conocimiento real de como es “el otro” y de ahí la erosión del amor y la ruptura.

Yo soy de los que pienso que el matrimonio pasa por fases diferenciadas. No tengo “datos estadíticos” pero os planteo una percepción. Hay un 1º año “muy duro” que es el año de encaje. Luego hay unos 10-15 años de matrimonio ideal (se ha producido el encaje pero se mantiene la pasión de la novedad) y luego, luego puede venir el hastío. Si una pareja es capaz de comprender lo que se gana en un largo matrimonio, cosas tan simples como la amistad, la complicidad, los intereses y gustos comunes, la confianza,….. entonces consigue un matrimonio pleno y duradero. Si la unión se basaba exclusivamente en la pasión, entonces muy a menudo, el matrimonio se rompe. Para mi, no hay cosa más bonita que una pareja “de viejitos” caminando cogidos de la mano.

La explicación que dan los estudiosos a este cambio de tendencia en los divorcios es muy simple. Hablan de que la crísis económica, con la disminución de ingresos, hace que las parejas “entrampadas hasta lo indecible con la hipóteca del piso” aguanten juntas por meras razones de ahorro. Parece plausible y yo no tengo elementos de juicio para pensar lo contrario pero, a mi me gustaría pensar que lo que ha pasado es que hombres y mujeres hemos comenzado a aprender a vivir juntos. Ya se que soy un ingenuo pero ¡soñar es grátis!.

Un abrazo “pasional”,

Esteban

jueves, 13 de noviembre de 2008

UNA JAULA DORADA

De vuelta a “la realidad cotidiana” con un cuerpo que se queja de manera sorda pero evidente. Hoy (debe ser mi estado de ánimo) todas las noticias me parecen insulsas y poco dignas de un comentario. No digo que sean noticias poco importantes ya que, de hecho hay algunas “muy gordas”, sino que no me motivan a comentar. Ya se que de todo se puede sacar punta pero, me reconoceréis que no es fácil estar “ocurrente” cuando no se tiene el cuerpo para fiestas.
De todos modos, me ha llamado la atención una noticia que ha salido ya en todos los informativos de la caja tonta y en todos los períodicos. Me voy directo a ella: “Pensión de élite para un niño de 2 años“. Por lo visto, el Juez del Juzgado de Familia nº 7 de Sevilla ha condenado a un catedrático (muy pudiente al parecer) al pago de una pensión alimenticia de 3.500 € a una mujer más joven con la que tuvo un hijo que ahora tiene 2 años.
Independientemente de lo grueso de la cifra (tres mil quinientos eurazos) lo curioso de la argumentación del juez es que lo hace por dos razones: la primera porque así asegura que el niño, cuando entre en la adolescencia, siga viviendo con la madre en lugar de irse con el padre que, evidentemente, le podría dar una vida más lujosa y la segunda es que el niño tiene derecho a disfrutar del mismo standard de vida que tienen los otros hijos del susodicho catedrático.
Supongo que para ese señor (al que no voy a juzgar porque se juzga a si mismo cuando nos enteramos que su oferta era de 300 y pico euros) lo de los 3.500€ será una nimiedad así que no voy a entrar en la cantidad decretada. Lo que para unos es mucho para otros no es nada.
Lo que si me parece “insolito” son las argumentaciones del Juez. En mi opinión, si no hubiera argumentado más que “eso es lo que corresponde en función de las rentas del padre” (y punto) no hubiera levantado tanto polvo.
Cuando entra en disquisiciones sobre lo que hará el niño (que recordemos tiene 2 años) cuando sea adolescente es cuando, en mi opinión, transpasa la línea de la lógica. Ya sabemos todos que los adolescentes son “ingratos y egoistas” por definición ¿o no? pero, pensar que con dinero se compra el amor es llegar, siempre, un poquito lejos.
El segundo argumento, sin embargo, me parece correcto. El hijo tiene que tener el mismo nivel de vida que los otros hijos. Pero, ya puestos a criticar, se me ocurre ¿Qué es lo que pensarán los hijos de otros padres o madres que no tienen ni siguiera para comer decentemente? ¿No tienen ellos tantos derechos como este “niño bien”?
Por último, tengo que manifestar que no se si será lo mejor, para el niño en cuestion, el vivir en la jaula dorada que le han montado. Me temo que el vivir con todos los caprichos (según dice la sentencia le tendrán que dar “ropa de marca”, “colegios bilingües,…..) puede que no sea exactamente lo mejor para su formación como hombre. Pero esto, a diferencia de la sentencia, yo no me atrevo a pronosticarlo.
Un abrazo “de oro”
Esteban